Relatos de lo inesperado de Roald Dahl

Relatos de lo inesperado de Roald Dahl es un libro magistral de cuentos relatos que cada cual te parece mejor que el anterior, y todos tiene en su esencia la sorpresa final, que no por esperada te deja de sorprender y exclamar de admiración. Sus relatos:

  • Gastrónomos.
  • Cordero asado.
  • Hombre del sur.
  • Mi querida esposa.
  • Apuestas.
  • Galloping Foxley.
  • Tatuaje.
  • Lady Turton.
  • Nunc dimittis.
  • La patrona.
  • William y Mary.
  • La subida al cielo.
  • Placer de clérigo. (mi preferido)
  • La señora Bixby y el abrigo del coronel.
  • Jalea real.
  • Edward el conquistador.

son un conjunto de relatos que todo aspirante a escritor o, porqué no decirlo, lector debería leer con atención.

La personalísima obra de Roald Dahl es cada vez más conocida y apreciada en España. Relatos de lo inesperado es quizá su libro más universalmente famoso, en el que demuestra de forma plena la afirmación: «La mente de Roald Dahl es inequívocamente malévola y perversa» (The Washington Post). En efecto, el autor despliega de manera magistral su mortífero ingenio y su macabro sentido del humor a lo largo de estos cuentos, rematados con desenlaces tan imprevistos como certeros. Este libro dio lugar a una célebre serie televisiva cuyos episodios estaban presentados por el propio Roald Dahl.

«Un narrador en la tradición de Poe y Hawthorne. Dahl comparte la maestría de los grandes escritores del pasado con respecto a la trama y los personajes, unida a una ferocidad y un retorcimiento típicamente suyos» (Los Angeles Times).

Los miserables de Ladj Ly

Los miserables [Les misérables] de Ladj Ly es una adaptación libérrima del clasico de Víctor Hugo en el siglo XXI. Premio del Jurado del Festival de Cannes de este año. Y estas cuestiones son las que en un principio me atrajeron para venir a ver la película, frente a otras opciones interesantes que había en la cartelera. No te defrauda, además es un zasca descomunal en toda la cara sobre una realidad que acostumbramos a mirar para otro lado. La acción transcurre en una banliure cernana a París y allí se destapa la tragedia. En ningún momento te deja de sorprender y el final queda en todo lo alto. La presentación de los personajes con matices es sorprendente. ¡Muy recomendable!

Stéphane acaba de unirse a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados por el control del barrio.

El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot

El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot es una novela apasionante de intriga que te transporta en el tiempo y consigue un halo de realidad que piensas que si no fue podría haber sido. Te subyuga desde el principio por la agilidad de la trama y las múltiples perspectivas que plantea; parece como si tu fueses un demiurgo que contemplase la acción desde todos los ángulos. Además con la configuración del conocimiento matemático que resulta muy relevante en todo el libro: la Tetraktys, el Pentáculo, el número π, el teoréma de Pitágoras o los números irracionales. Como se puede entreveer facilmente, un libro muy ameno que tiene múltiples lecturas y te permite adentrar en otra realidad apasionante.

El anciano filósofo Pitágoras es uno de los personajes con más poder político de su época. Está a punto de nombrar un sucesor entre sus grandes maestros cuando en su comunidad se inicia una serie de asesinatos. Cada muerte tiene lugar de un modo más desconcertante e imprevisible, reflejando tras ellas una mente oscura y poderosa que parece superar a la del mismísimo Pitágoras.

La enigmática Ariadna y el investigador egipcio Akenón tratarán de identificar al asesino a la vez que resuelven sus propios sentimientos. Un reto en el que los fantasmas del pasado se unen a las oscuras amenazas del presente. Un desafío del que resulta casi imposible salir con vida.

En esta novela, en la que gran parte de los hechos y los personajes son reales, el lector se adentrará en un misterio aparentemente irresoluble. A través de sus páginas descubrirá secretos inéditos y encontrará a los personajes más inquietantes que haya conocido jamás: el sibarita Glauco, el monstruoso Bóreas, el vengativo Cilón y, sobre todo, el misterioso desconocido que está utilizando sus capacidades prodigiosas para sembrar la muerte.

 

 

Corto Maltés: El día de Tarowean de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Corto Maltés: El día de Tarowean de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero supone una continuación de las andanzas y aventuras de nuestro héroe favorito creado por Hugo Pratt, y debo decir que no desmerece, aunque aquí está cobrando una nueva identidad. Los textos resultan complejos y crípticos, con mucha información valiosa, pero sobre todo la identidad estética permanece. Además contribuye a dar algún tipo de respuesta a la múltiples preguntas que nos hacemos todos sus seguidores sobre los episodios oscuros y más arkanos en la vida de Corto Maltés; aquí el momento en el que aparece por primera vez e una situación bastante problemática y con muy poco futuro: “atado a unos maderos en el medio del mar” (así aparece en La Balada del Mar salado, página 11). Me gusta que estos estraordinarios guionista y dibujante le den continuidad a Corto Maltés.

En este volumen: ¡DESVELAMOS EL SECRETO MEJOR GUARDADO DEL PACÍFICO EN LA NUEVA AVENTURA DE CORTO MALTÉS!

Desde la publicación de La balada del mar salado, millones de lectores de todo el mundo se han preguntado bajo qué circunstancias Corto Maltés acabó atado a una balsa a la deriva cerca de la isla La Escondida. ¿Qué crimen pudo cometer para encontrarse en esa situación? ¿Qué papel juegan El Monje y Rasputín en esta aventura? El día de Tarowean desvela por fin el misterio más célebre del Pacífico.

La Familia Addams de Conrad Vernon, Greg Tiernan

En el otro extremo de la película de ayer está: La Familia Addams de Conrad Vernon y Greg Tiernan basada en los personajes magistrales de Charles Addams que te hacen pasar un magnífico rato en familia disfrutando de su humor y un poquito de miedo. Admás me retrotrae a la serie como la veía en los años 60 o la película de 1991 con Anjelica Huston, Raul Julia, Christopher LloydChristina Ricci.

Gomez y Morticia preparan la visita de su numerosa familia para celebrar la ”Mazurka con sable” en honor a Pugsley, un rito de iniciación para convertirse en un hombre digno de la familia Addams. Pero, mientras están inmersos en los preparativos, los Addams ignoran que su vecina, el fenómeno televisivo Margaux Needler, planea construir una comunidad prefabricada y perecta justo debajo de la suya. Y cuando por fin se levanta la niebla, Margaux entra en pánico al descubrir la mansión de la familia Addams, un claro impedimento en su sueño de vender todas las casas del barrio a personas selectas. Por otro lado, mientras Pugsley se esfuerza en aprenderse al pie de la letra la complicada ”Mazurka con sable”, Miércoles se enfrenta a la adolescencia. Se hace amiga de Parker, la hija de Margaux, e intenta ir más allá de los límites impuestos por Morticia, sacándola de quicio al volverse ”normal”, ir al instituto, ser animadora y querer vestir cosas que, sin duda, no son propias de un Addams.

O que arde de Óliver Laxe

O que arde de Óliver Laxe é unha película bellísima que trata dunha realidade moi difícil en Galicia, pero que ninguén vaia buscado solucións. O que fai esta película de autor e mostrarnos unha forma de entender a vida e o contacto coa natureza. O seu premio no Festival de Cannes: Un Certain Regard – O Premio del jurado, acreditan o bo facer deste cineasta que sorpréndenos cada vez máis no bo sentido da palabra.

Ninguén espera a Amador cando sae da cárcere tras cumprir cadea por provocar un incendio. Regresa a súa casa, unha aldea perdida das montañas luguesas, onde voltará a convivir coa súa nai, Benedicta, a súa cadela Lúa e as súas tres vacas. As súas vidas transcorren ao ritmo sosegado da natureza, ata que todo muda cando un lume violento queima a zona.

 

El manuscrito de aire de Luis García Jambrina

El manuscrito de aire de Luis García Jambrina continúa las investigaciones del pesquisidor real Fernando de Rojas, allá por el siglo XVI, pero en este caso va más allá de los mares a Santo Domingo y se encuentra de bruces con “el nuevo mundo”, en toda la más amplia extensión de término. Ya vamos por el cuarto libro de esta saga que me resulta interesante por múltiples motivos. Habría que plantear algunos pequeños detalles de la narración, pero todo sea por el esfuerzo en componer una historia cabal en aquella realidad tan lejana en el tiempo y las formas para nosotros mismos. Repito que me agrada mucho encontrarme de nuevo con estas historias que se construyen con ciertos aires de verosimilitud y grandes dosis de novela.

El 6 de enero de 1515, una pequeña aldea de indios taínos muy próxima a la ciudad de Santo Domingo, en la isla La Española (Haití, para los nativos), es arrasada por el fuego. Conmovidos por la tragedia, varios frailes dominicos se dirigen a España para rogar al rey que envíe a alguien a la isla para descubrir a los culpables y hacer justicia. El encargado de la investigación será Fernando de Rojas, hombre resuelto y de confianza, autor de la célebre Celestina, que acepta el encargo pese a las enormes dificultades que entraña. Una vez allí, Rojas conocerá de primera mano la situación en la que se encuentran los indios, cuya población ha sido diezmada desde la llegada de los españoles, que los utilizan como esclavos para extraer oro. De hecho, entre los posibles motivos de la masacre están precisamente el castigo y la venganza por haberse rebelado.

Bilirrubina 2019, Ávila

Este año 12 de los socios han ido a la Bilrrubina en Ávila, todo un éxito de organización y pasarlo bien.

BILIRRUBINA histórico:

2019 en Ávila, organizado por Miguel Bermúdez

2018 en Segovia, organizado por Rafa

2017. No hubo

2016 en Ourense, organizado por Manolo

2015 en Toledo, organizado por Paco Luís

2014 en Segovia, organizado por Maxi

2013 en León-El Capricho, organizado por Paco

2012 en Logroño, organizado por Mamel

2011 en Aranda de Duero, organizado por Miguel Isidro

2010. No hubo

2009 en Toledo, organización Carlos Illán

2008 en Segovia, Ton

2007 en Hoyos del Espino, Ávila, organizado por Javier Garrido.

2006 en A Coruña, organizado por Juanjo.

2005 en Cáceres, organizado por Miguel Bermúdez.

2004 en Valladolid, organizado por Rafa Benito.

2003 en Gijón, organizado por Manolo.

2002 en Ávila, organizado por Paco Luís.

2001 en Llanes, Asturias, organizado por Vasallo.

2000 en Ciudad Real, organizado por Paco Pardo.

1999 en Ezcaray, La Rioja, organizado por Mamel.

1998. No hubo

1997 en Santander, organizado por Carlos.

1996 en Bayona, Pontevedra, organizado por Tom.

1995 en Burgos, organizado por Julián.

1994 en Salamanca, organizado por Juan José.

1993 en Salamanca, organizado por Rafa.

1992 en Valladolid, organizado por Paco Luís.

1991 en Salamanca, organizado por Miguel Bermúdez.

Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar

Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar es una película muy interesante para la reconstrucción de nuestra pasado reciente y entenderlo mejor. No estoy diciendo que las cosas fueran así, pero se non e vero e ben trovato. Se necesitan películas y documentos de este tipo que nos permitan indagar en nuestra historia. Mientras dure la guerra parece que nos quiere decir que muchos de los conflictos que estaban entonces, aún siguen latiendo y tenemos que hacer un esfuerezo entre todos para que finalicen, o por lo menos darles un solución coherente y cabal. Como dato no menos importante, Salamanca sale como siempre muy bien en pantalla.

España. Verano de 1936. El célebre escritor Miguel de Unamuno decide apoyar públicamente la sublevación militar que promete traer orden a la convulsa situación del país. Inmediatamente es destituido por el gobierno republicano como rector de la Universidad de Salamanca. Mientras, el general Franco consigue sumar sus tropas al frente sublevado e inicia una exitosa campaña con la secreta esperanza de hacerse con el mando único de la guerra. La deriva sangrienta del conflicto y el encarcelamiento de algunos de sus compañeros provoca que Unamuno empiece a cuestionar su postura inicial y a sopesar sus principios. Cuando Franco traslada su cuartel a Salamanca y es nombrado Jefe del Estado en la zona nacional, Unamuno acude a su Palacio, decidido a hacerle una petición.

O calle para siempre de José María Guelbenzu

O calle para siempre de José María Guelbenzu es una nueva peripecia investigadora de la jueza Mariana de Marco en la que nos adentra en los bajos y altos fondos de Madrid, presumiblemente su nuevo destino. Aquí desgrana todas sus dotes para resolver un caso muy enrevesado, que como ella misma narra, parece una de las aventuras de los cinco de Enid Blyton. Un relato sencillo y complejo a la vez que nos permite degustar unos buenos momentos de literatura.

Un mensaje anónimo enviado al párroco que ha de oficiar una boda de postín y el asesinato de un chantajista de medio pelo en mitad de la ceremonia, involucrará a la juez Mariana de Marco y a su pareja, el periodista Javier Goitia, que asistían como invitados. Mariana está convencida de que alguien de una de las familias de los contrayentes trató de impedir la boda, y que otro de los asistentes fue el asesino del maleante contratado para sabotearla.

Años de mayor cuantía de Tomás Sánchez Santiago

Años de mayor cuantía de Tomás Sánchez Santiago es un libro que me sorpende como ya me sorprendió Calle Feria del mismo autor, pero aquí te llega más adentro en su propuesta. Años de mayor cuantía del zamorano Tomás Sánchez Santiago, es una obra publicada en 2018 por la editorial leonesa Eolas, es el ganador de la XVII edición del Premio de la Crítica de Castilla y León, impulsado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Y también es Premio Tigre Juan 2018. Con todo ello quiero resaltar el valor literario del libro, pero también y de manera muy especial la geografía sentimental compartida que me hace pensar en él como una literatura próxima que recoge nuestro pasado personal y lejano. He disfrutado de cada línea y de cada historia.

«Concebí este título, AÑOS DE MAYOR CUANTÍA, en cuanto caí en que iba a tratar de rescatar unos cuantos sucesos capitales que, sin estrépito ninguno, acabaron por configurar un carácter. El carácter de quien escuchó buena parte de estas historias. O fue él mismo quien las contó. O las recordó. O las imaginó. Da igual. Todas las personas tenemos un sistema de computación de nuestras vidas más allá de calendarios y relojes. A poco que se rasque en la intimidad de cualquiera, veremos que para sustituir el lenguaje de las fechas se suelen usar como referencias de anclaje datos vitales, rememoraciones, hechos particulares o públicos que nos afectaron o, al menos, quedaron por alguna razón misteriosa fijados en la memoria. Y en ocasiones un rasguño inapreciable de la vida puede crecer por su cuenta hasta colonizarnos sin pedir permiso; pasado el tiempo es cuando aprendemos que lo imprevisible pesa a menudo más que lo que habíamos cargado con supuesta convicción duradera. A esos años de mayor cuantía me refiero aquí.»
  • P.D. Me resulta muy entrañable la portado con la señora Transi.
  • Bar DURY y cafetería TIFFANYS en Zamora.
  • Azuaga en Badajoz.
  • Julito Jurado y José Luís Posado, ultrafondistas.
  • Jeroglífico: GUGU. “Lo que nos vendría bien este invierno”.
  • SERANO. TOSANSAN. Selaida. Lo último.
  • Internacional de los miopes. Liga OLIGÓPTICA.
  • Sólo los mudos saben pronunciar la hache.

Quien a hierro mata de Paco Plaza

Quien a hierro mata de Paco Plaza es una película muy dura que habla del Postnarcotráfico en Galicia y sus terribles consecuencias en las personas que perduran en el tiempo. Seguro que no te deja indiferente y te conmueve, y te lanza directamente al corazón la pregunta: ¿Qué harías tú? Nada que añadir de nuevo al monstruo de la interpretación que es Luis Tosar que te conmueve con su sóla presencia, “siempre me lo creo a pies juntillas“.

En un pueblo de la costa gallega vive Mario, un hombre ejemplar. En la residencia de ancianos en la que trabaja como enfermero todos le aprecian. Cuando el narcotraficante más conocido de la zona, Antonio Padín, recién salido de la cárcel, ingresa en la residencia, Mario trata de que Antonio se sienta como en casa. Ahora, los dos hijos de Padín, Kike y Toño, están al mando del negocio familiar. Pero un fallo en una operación llevará a Kike a la cárcel y les generará una gran deuda con un proveedor colombiano. Toño recurrirá al enfermero para que intente convencer a su padre de que asuma la deuda. Pero Mario tiene sus propios planes.

Érase una vez en … Hollywood [Once Upon a Time in… Hollywood] de Quentin Tarantino

Érase una vez en … Hollywood [Once Upon a Time in… Hollywood] de Quentin Tarantino es una película muy interesante y arriesgada en estos momentos que estamos viviendo de remakes o películas con muchos efectos especiales en la que apuesta por una película muy entretenida, con el indudable sello Tarantino, pero con una historia singular que nos hace pensar en el pasado reciente que podría haber sido de otra manera. Resulta un juego divertido de “Qué pasaría si …” : aquí es el Hollywood, años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Black is Beltza de Fermín Muturza, Harkaitz Cano y Dr. Aderete

Black is Beltza de Fermín Muturza, Harkaitz Cano y Dr. Aderete es un cómic que también tiene una versión en película, que no he vistos, que supone un paseo literario por los movimientos sociales de los años 60.

La historia comienza en octubre de 1965 cuando los gigantes de Pamplona, una famosa comparsa de San Fermín es invitada a desfilar en las calles de Nueva York. El desfile de los gigantes es cancelado por las autoridades norteamericanas debido a la fuerte discriminación racial que se vive en ese momento. A partir de ahí, Manex, un vasco encargado de manejar uno de los gigantes, se embarca en un viaje que lo llevará a presenciar los disturbios luego del asesinato de Malcolm X, presenciar las excentricidades y compartir con los miembros de The Factory en Nueva York, ser testigo de la alianza entre los servicios secretos cubanos y los Black Panthers, conocer el inicio de los primeros festivales hippies de rock and roll, todo esto mientras Manex viaja por ciudades como México D.F., La Habana, Nueva York, Los Ángeles, Montreal y Madrid.

El trabajo de Muguruza, conocido por su amplia trayectoria musical en agrupaciones del País Vasco como Kortatu en los ochenta y Negu Gorriak en los noventa y Harkaitz Cano, uno de mayores exponentes de la literatura vasca actual, logra atrapar al lector en un viaje en el que hay que estar pendiente de cada detalle en las viñetas dibujadas por el estilo psicodélico de Dr. Alderete, cuyo trabajo ha hecho parte de la caratula de discos de bandas como los Fabulosos Cadillacs y Andrés Calamaro. Más allá de ser un documento revolucionario por la cantidad de referencias y guiños que puede haber hacia el comunismo, la historia de Manex es la de un aventurero que por casualidades termina metido en un viaje que le permite hacer parte de diferentes hechos claves en la historia mundial. Cada capítulo es una pequeña historia llena de referencias y personajes famosos que terminan haciendo parte fundamental de las aventuras de Manex por todas las ciudades que visita.

Mudar la piel de Marcos Giralt Torrente

Mudar la piel de Marcos Giralt Torrente es un libro de relatos que nos habla de las infancias y de la vida; con agudas observaciones sobre los pequeños detalles de la vida, sobre los pequeños actos cotidianos a los que no solemos darle suficiente importancia, y aquí son un poderoso elemento para elaborar literatura. Los nueve relatos reunidos en Mudar de piel son nueve historias condensadas, reducidas a su esencia, a lo importante, nueve pequeñas novelas que hablan de la soledad, la incomunicación, el amor y el desamor, la incapacidad de querer o los distintos modos de hacerlo, el perdón, las contradicciones y las heridas que dejamos en quienes queremos… es decir, de la condición humana y la complejidad de nuestros sentimientos. De la vida. Ese universo de lazos imprevistos y rarezas que es la familia no podría estar mejor contado que en este estupendo libro de relatos, que nos ofrece un abanico de familias imperfectas, incompletas, con un repertorio de personajes que ocupan las distintas posiciones: hay padres y hay hijos, hay maridos presentes y maridos ausentes (y maridos que son las dos cosas a la vez); hijos únicos, hermanos y huérfanos, muchos de ellos sin nombre. Y también hay madres y hermanas, y parejas, y mujeres solas que sacan adelante a sus hijos. Pero Mudar de piel es también un catálogo de sentimientos diseccionados con la precisión de un entomólogo que nos pone delante de un espejo y nos enfrenta a nuestros propios miedos, a nuestras propias culpas. La prosa de Marcos Giralt Torrente es magnética y muy personal: basta con escuchar una frase en voz alta para saber que es suya, y ésa es una cualidad reservada sólo a los grandes escritores. “Las palabras suelen llegar más lejos de lo que el corazón se atreve”, dice en uno de sus cuentos. En Mudar de piel las palabras llegan lejos, muy lejos, y el corazón se queda con ganas de que los relatos de este libro no acaben nunca.

Imaginemos a nueve narradores reunidos para contar cada uno de ellos, sin callarse nada, una historia relevante de su vida. Historias de infancia compartidas con sus padres y hermanos, o historias de su pasado reciente vividas con sus parejas e hijos. Al igual que los narradores de esa escena imaginada se contagiarían de un tono similar dictado por el tema y las circunstancias, las nueve historias reunidas en este libro se sirven de un lenguaje común para hilar con tramas diversas un tapiz nada convencional de los subterráneos del afecto. Algunas conforman cuentos canónicos y otras fuerzan las fronteras del genero para erigirse en auténticas novelas bonsái, pero en las nueve late, junto al engarce de ecos sutiles, el mismo afán de desnudar la realidad para dejarla tal como se nos aparecería en un breve instante de revelación. Con la agudeza y precisión que caracterizan su obra, Marcos Giralt Torrente se adentra de nuevo en las relaciones familiares demostrando sus grandes dotes para perfilar la psicología –en ocasiones contradictoria– de unos personajes enfrentados a sus miedos y anhelos. Padres intermitentes, madres esquivas, adolescentes que se asoman desconcertados al mundo adulto, niños cómplices, hermanos y hermanas unidos por lazos difíciles de disolver, reencuentros inesperados, engaños, sombras ominosas, ausencias irreparables, amores imperfectos y, en general, ese lento encaje de las complejidades de la vida al que nos expone la convivencia con el espejo de nuestros allegados. Sin excesos melodramáticos, pero también sin contemplaciones, con una mirada a la vez desapegada y compasiva, acompañada siempre de una escritura virtuosa, atenta a las modulaciones y los matices, el autor explora las entrañas de la intimidad y sus grietas y nos brinda nueve narraciones excepcionales.

Padre no hay más que uno de Santiago Segura

Padre no hay más que uno de Santiago Segura es una divertidíisma película familiar que te hace sonreir todo el tiempo sobre cómo se plantean unas situaciones cotidianas; además, las niñas y el niño están fantásticos. Me divertí mucho y aconsejo verla en familia.

Javier es lo que hemos bautizado como un “marido-cuñao”. Ese que sin ocuparse en absoluto de lo que supone el cuidado de la casa y de los niños, sabe perfectamente qué es lo que hay que hacer, y que continuamente regala a su mujer frases del tipo: “Es que no te organizas”, o “no te pongas nerviosa”, ya que considera que su desbordada mujer se ahoga en un vaso de agua. Javier tendrá que enfrentarse a la realidad que supone bregar con cinco hijos (de entre cuatro y doce años) cuando su mujer decide irse de viaje y dejarle solo con ellos. La caótica situación que se provoca en casa evolucionará de forma progresivamente cómica hasta el desastre más absoluto, pero a la vez les dará la oportunidad a padre e hijos de conocerse y disfrutarse por primera vez. Una experiencia que cambiará sus vidas para siempre.

El heredero de Jo Nesbø

El heredero de Jo Nesbø es otro libro muy interesante de este autor noruego que siempre discurre, o discurren sus personajes, por terrenos poco comunes y siempre en la frontera. Aquí lo vuelve a hacer y te atrapa con una historia de múltiples focos y vertientes. Una violenta historia de venganza ambientada en ambientes carcelarios y los bajos fondos de Oslo. Jo Nesbø aparca su aclamada serie «Harry Hole» para ofrecernos una novela independiente y trepidante.

Media vida en la cárcel. La carrera delictiva de Sonny Lofthus empezó al morir su padre, un policía corrupto. Aparcó entonces su brillante porvenir para abrazar el crimen organizado. El precio que cobra ahora por cumplir condena en silencio es el acceso a mercancías que entran en la prisión de alta seguridad de Staten. Los reclusos también ven en él a una figura sanadora, es su más íntimo confesor.

Le han mentido toda la vida. Hay montada una formidable espiral de corrupción en torno a Sonny que lo mantiene narcotizado. Pero cuando descubre la verdad sobre el suicidio de su padre y los interrogantes que nunca se cerraron, buscará la manera de salir de Staten.

Tras fugarse, solo desea venganza. Sabe demasiado sobre demasiada gente. Perseguirá a quienes causaron la caída de su padre, sin descanso, desde los bajos fondos a las altas esferas policiales. Pero a él también lo persiguen demasiados enemigos. Son dos las preguntas: quién lo alcanzará primero y qué hará él cuando se vea acorralado.

La liebre que se burló de nosotros de Andrea Camilleri

La liebre que se burló de nosotros de Andrea Camilleri es un delicioso libro, no sólo para niños, de este gran autor que me tiene encandilado y nos acaba de dejar. En este libro demuestra lo gran escritor que es y no sólo de las historias de Salvo Montalvano. Aquí nos recrea situaciones vividas por él o próximas en las que los animales se comportan como animales y no humanizados como nos quieren hacer creer desde muchas instancias. Todos y cada uno de los relatos son deliciosos.

Si realmente un día logramos saber qué opinión tienen de nosotros los animales, estoy seguro de que no nos quedará más remedio que desaparecer de la faz del planeta, cubiertos de vergüenza. Suponiendo que, dentro de cincuenta años, los hombres todavía sean capaces de cobijar tal sentimiento. Yo, afortunadamente, ya no estaré. Pero quisiera que algún bisnieto mío entregara a los animales una copia de este librito para que pudieran tener de mí, y de muchísimos otros como yo, una opinión, ni que fuese ligeramente, distinta.

Aquí un pequeño regalo, pero hay más:

PRÓLOGO LOS HOMBRES Y LOS ANIMALES

Tiene razón Andrea Camilleri, autor de este libro, cuando en la nota final expresa el temor a que, en el futuro, una máquina nos permita conocer la opinión de los animales acerca de los hombres. No hace falta ser muy imaginativo para pronosticar que dicha opinión será negativa.

Acaso podamos atribuirle una parte de nuestra culpa a la Naturaleza por haber incluido nuestra especie entre las muchas que se alimentan de carne y pescado. Sin embargo, esta circunstancia apenas alcanza a explicar una parte de nuestra relación con los animales. Porque lo cierto es que el ser humano destruye el espacio natural de estos, sin perdonar las selvas remotas ni los fondos marinos, y no falta quien los maltrata, sirviéndose incluso de ellos para espectáculos públicos en los que a menudo se ejerce la crueldad con fines de entretenimiento.

Los doce cuentos reunidos en este volumen bajo el título de La liebre que se burló de nosotros nos muestran que es posible una relación distinta, más respetuosa y armónica, con la fauna de nuestro entorno.

Andrea Camilleri los escribió con un lenguaje fácilmente comprensible, pensando en sus bisnietas y, de paso, en cualquier niño y adulto aficionado a la lectura. En todos los cuentos, las personas y los animales comparten protagonismo en un ámbito a menudo familiar. Son historias, recuerdos, episodios, que ocurren en el país del autor, Italia, dentro de la casa o en parajes campestres localizables en el mapa: Sicilia, la Toscana, etc.

Conviene precisar que Andrea Camilleri no puebla sus cuentos con criaturas propias de las fábulas. Por las páginas de este libro no deambulan dragones ni animales fantásticos; antes al contrario, gatos y perros, cerdos y aves y otras especies con las que cualquiera de nosotros está familiarizado desde una edad temprana.

Estos animales, a veces domésticos, a veces silvestres, no se comportan como seres humanos. No hablan, ni conducen automóviles, ni llevan sombrero. Y como no están personalizados, distan de simbolizar valores morales establecidos por la lógica humana. El autor no los ha incorporado a sus historias para que representen el bien o el mal. Son, pues, idénticos a los animales que conocemos fuera de la literatura. Son hermosos, a veces sagaces, con frecuencia ágiles, capaces incluso de la lealtad y el agradecimiento instintivos.

Si llevan nombre es porque se lo han puesto sus dueños. Si viven dentro de una casa es porque los han domesticado. Son, simplemente, animales; provistos, eso sí, de cierto grado de sensibilidad que en ciertas situaciones les permite comunicarse de forma rudimentaria con las personas. Así el gato llamado El Barón, que muestra claro afecto por una de las hijas del autor, o el papagayo capaz de imitar la voz del propio Camilleri. Encontraremos incluso un grupo de cerdos a los que una borrachera fortuita inducirá a sumarse a un banquete de personas que saldrán huyendo espantadas. En todos los casos, las narraciones permanecen en el plano de la realidad, de manera que todo lo que se cuenta en ellas podría haberles sucedido a los lectores.

La liebre que se burló de nosotros entra de lleno en la categoría de libros que merecen el calificativo de deliciosos. Uno percibe ternura y bondad en el tono afable del narrador. Sus historias, variadas y sorprendentes, tienen la virtud de la amenidad. Pero más allá de los buenos ratos de lectura que nos puedan deparar, apelan directamente a nuestra conciencia, invitándonos a conocer más de cerca a los animales y a mirarlos con ojos distintos de los del depredador. A mirarlos, en definitiva, con un cariño que beneficiaría tanto a los animales como a las personas.

Fernando Aramburu

LA LIEBRE QUE SE BURLÓ DE NOSOTROS

No sé, y no me lo aclara el diccionario, si el macho de la liebre es el liebre, como escribo yo.

En nuestra región, al macho de la liebre se le llama «u lebru» y yo por comodidad seguiré llamándolo así, aunque adaptándolo.

Las liebres son animales preciosos.

De orejas alargadas, enormes ojos, pelaje gris que tiende al pardo, cola corta, no solo son muy veloces sino también grandes saltadoras gracias a sus largas patas posteriores.

Al contrario de los conejos, las liebres rara mente se esconden en madrigueras. Prefieren ocultarse detrás de arbustos, de matas de sorgo, de cúmulos de piedras. Para descubrirlas o hacerlas salir de su escondite, se requieren perros adiestrados que las detecten con el olfato.

En cuanto advierten su presencia, los perros de caza permanecen quietos en la posición característica de acecho, con el hocico tendido hacia delante, el rabo alineado con la punta de la nariz, la pata izquierda ligeramente levantada.

El cazador debe ser rápido de reflejos porque la liebre, apenas percibe el peligro, sale disparada de su escondrijo y huye a una velocidad increíble.

Tengo que hacer un apunte importante.

Todas las liebres, cuando reciben un disparo mortal, en vez de caer inmediatamente de lado como los conejos, ejecutan una voltereta perfecta en el aire. Por consiguiente, la voltereta significa para los cazadores, pero también
para los perros, que la liebre ha sido herida de muerte con toda seguridad.

Aquel día por la mañana, éramos tres, mi padre, un amigo también cazador y yo, íbamos en busca de alondras y por eso no nos acompañaban los perros.

Subíamos en fila india por un sendero que conducía a la cima de una colina y llevábamos escopetas de dos cañones cargadas pero abiertas y apoyadas en el brazo. Yo era el último de la fila.

De repente, el amigo cazador puso el pie sobre una piedra que le hizo perder el equilibrio.

Mientras se tambaleaba, la piedra salió disparada y fue a parar a una mata de sorgo un poco más abajo de donde estábamos. Mi padre, que había oído los improperios del compañero, se giró para ver lo que sucedía a sus espaldas y, en aquel momento, una liebre salió saltando de la mata de sorgo.

O mejor dicho, era un liebre, se adivinaba por su gran tamaño y su pelaje gris blanco.

En un gesto fulminante, mi padre cerró la escopeta, se la apoyó al hombro, apuntó, disparó y erró el blanco.

El liebre, al llegar al llano, cogió velocidad.

Mi padre volvió a apuntar y efectuó un segundo disparo.

Esta vez acertó de pleno, porque el animal saltó por los aires, ejecutó una voltereta, cayó en el suelo boca arriba y se quedó tieso.

—Ve a cogerlo —me ordenó mi padre. Me tocaba a mí hacer aquella caminata, puesto que yo era el más joven.

Deshice el sendero cuesta abajo y, cuando llegué al pie de la colina, me di cuenta de que no lograba ver el liebre entre la hierba del llano. Mientras tanto, mi padre y su compañero habían seguido subiendo.

Los avisé a gritos.

—¡No veo dónde está el liebre!

Mi padre me dio como punto de referencia un árbol descortezado, seguramente lo había alcanzado un rayo.

—Ahora voy, pero esperadme.

Me dirigí hacia el árbol.

Y finalmente encontré el liebre muerto. Me acerqué, lo miré.

Era el liebre más grande que había visto nunca, debía de ser muy viejo. Estaba tendido sobre la espalda en la inmovilidad de la muerte, con las patas como entumecidas, los ojos cerrados.

Me agaché, lo agarré por las patas posteriores. Y en aquel momento el liebre abrió los ojos, se contorsionó, coceó, se me escurrió de las manos, volvió a ponerse a cuatro patas y huyó como un rayo, dejándome boquiabierto.

Pude ver claramente que ni siquiera lo habían rozado los disparos.

¿Cuántos compañeros suyos había visto morir cazados, en su larga vida, para lograr imitar perfectamente su muerte?

Y, en efecto, cuando volví, mi padre me dijo:

—¿Sabes qué? Podía haber disparado desde aquí, pero no he podido hacerlo porque estabas tú en medio.

Pero eso también lo sabía perfectamente el liebre, pensé.

PIMPIGALLO Y EL JILGUERO

Era una preciosa mañana de finales de julio y yo, en la casa de campo de la Toscana, estaba sentado en una tumbona mirando, con unos binóculos, el vaivén y las maniobras de un avión, un hidroavión, que intentaba apagar un gran incendio lejano vertiendo una enorme cantidad de agua.

Cuando hice un movimiento con las piernas, mi hija, que estaba sentada a mi lado, me dijo en voz baja «que, si me levantaba, vigilara dónde ponía los pies».

—¿Por qué?

—Desde hace un cuarto de hora, hay un pequeño jilguero entre tus zapatos.

Me eché a un lado para verlo.

Era un pajarito de colores preciosos. Se estaba quieto, no buscaba comida entre la hierba, era como si se sintiera protegido al estar casi pegado a mí.

Me di cuenta de que giraba la cabecita mirando a su alrededor, sin saber cómo comportarse.

—Cógelo —dijo mi hija.

Bastaba con alargar el brazo.

Pero no lo hice, no me gusta tener pájaros enjaulados.

Llegó la hora del almuerzo.

Me levanté con cuidado, porque el pequeño jilguero seguía ahí inmóvil, y entré en casa. Después de comer, fui a echarle un vistazo. No se había movido. Me eché una siestecilla como de costumbre y, al despertarme, volví a encontrarme al jilguero, que no se había movido ni medio metro.

Entonces comprendí su drama.

Tras huir de la jaula, ignoraba cómo comportarse en la inesperada libertad, no sabía cómo conseguir agua y comida.

¿Qué podía hacer?

Debí doblegarme ante la evidencia.

Mi hija se apresuró a ir al pueblo a comprar lo necesario y, cuando volvió, lo que hice fue agacharme, cogerlo y meterlo en la nueva y espaciosa jaula que ya contenía agua y pienso.

Una vez dentro, el jilguero se abalanzó sobre la comida y la bebida, moviéndose con ligereza. Entre aquellos barrotes enseguida se había sentido a sus anchas.

Al volver a la ciudad, de día poníamos la jaula en la terraza, colgada de un clavo. Por la noche la entrábamos en el piso y la dejábamos encima de un mueble alto de la cocina, a salvo de ataques gatunos.

El pequeño jilguero cantaba de lo lindo, algunas veces nos sorprendía con sus variaciones fantasiosas.

De la limpieza matutina de la jaula se encargaba mi suegra.

Al cabo de más o menos un año de convivencia con el jilguero, una noche mi hija salió a la terraza para entrar la jaula, pero volvió enseguida, perpleja y con las manos vacías.

—Papá, encima de la jaula se ha posado otro pájaro que no quiere huir. Ven a verlo. Era un pequeño papagayo que se agarraba a los barrotes del techo de la jaula. El jilguero estaba más bien agitado, se había acurrucado en un rincón, lo miraba desde abajo y parecía que no le gustara la visita.

—¡Vete!

El papagayo giró la cabeza hacia mí como preguntándome:

—¿Y adónde quieres que vaya?

Entendí que él también debía de ser un evadido arrepentido de la fuga. Al ver una jaula, había ido a posarse encima con la esperanza de saciar su sed y su hambre.

No se movió cuando descolgué la jaula, tampoco se movió cuando la dejé sobre la mesa de la cocina.

Tras expulsar a los dos gatos y cerrar la puerta, finalmente logré desenganchar al papagayo.

Con la ayuda de mi hija, llenamos dos platitos de agua y pienso, se los pusimos delante y salimos cerrando la puerta con cuidado.

Antes de ir a la cama, volví a ver cómo estaban las cosas. El papagayo, ya saciado, estaba tan feliz encima de la jaula del jilguero.

A la mañana siguiente compré otra jaula y clavé un segundo clavo en la pared de la terraza, a poca distancia del primero.

Encima del mueble de la cocina había espacio para dos jaulas, una al lado de otra.

Decidí encargarme yo de la limpieza matutina del papagayo.

Cada día, mientras le ponía agua fresca y pienso nuevo, le hablaba. Lo llamaba Pimpigallo y a menudo usaba el diminutivo Pimpi.

—Pimpi, saluda a tu amigo. Dile: hola, jilguerito, ¿cómo estás? ¡Qué mala vida que llevamos en la jaula, maldita sea!

Una mañana, mientras le hablaba desde muy cerca de la jaula, adoptó una postura curiosa. Se puso al revés, con la cola hacia arriba y la cabeza hacia abajo, metida entre dos barrotes, sacando el pico para fuera, casi en contacto con mis labios.

Desde entonces, en cuanto me veía, se ponía así y yo le hablaba.

El pequeño jilguero, cuando se fue acostumbrando a la presencia del compañero, reanudó el canto, tras un periodo de silencio debido evidentemente al fastidio que le provocaba la proximidad con el otro pájaro.

Pasó un tiempo.

Una tarde, mientras las dos jaulas estaban en la terraza, me pareció que la voz del jilguero era un poco diferente de lo habitual.

Salí a dar un vistazo. Era Pimpigallo que estaba imitando a la perfección el canto y las variaciones del jilguero. Y este, enmudecido, lo miraba entre indignado y ofendido.

Entonces, tras otro largo rato de silencio hostil, el jilguero reanudó el canto. Hacían duetos improvisados en lo que parecía una jam session de jazz.

Un verano tuve que ir a Sicilia por trabajo.

Mi familia, que entonces estaba formada por mi mujer, mi suegra, tres hijas, dos gatos, dos pájaros y un perro, se fue a la casa de la Toscana. Colgaron las dos jaulas de la rama de un enorme castaño más que centenario que estaba (y está) justo delante de la puerta.

Una tarde, como hacía a diario, llamé por teléfono a mi mujer Rosetta. Estaba a punto de terminar mi trabajo, al cabo de tres o cuatro días me reuniría con mi familia.

Lo que sucedió inmediatamente después de la llamada lo supe por Rosetta.

Mi suegra, que estaba en su habitación, se asomó a la ventana y dijo en voz alta:

—Hola, Andrea. ¿Cuándo has llegado? Mi mujer se asustó. ¿Cómo que cuándo has llegado? Si acababa de hablar conmigo por teléfono.

—¿Qué dices, mamá?

—Estaba saludando a Andrea. ¿Dónde está que no lo veo?

—Todavía está en Sicilia.

—Pero ¿qué dices? ¡Si acabo de oír su voz! Y en aquel momento también mi mujer oyó una voz, profunda, ronca, con un acento inconfundiblemente siciliano, que preguntaba:

—Hola, jilguerito, ¿cómo estás? Era Pimpigallo que me estaba imitando a la perfección. Cuando volví, lo primero que hice fue preguntarle:

—Hola, Pimpi, ¿cómo estás? Y él, con mi voz:

—¡Maldita sea!

Desde entonces no paró de hablar.

Yo no sabía que un papagayo tan pequeño fuera capaz de hablar. Pero ¿cómo podía salir una voz tan gruesa y profunda como la mía de un animalito tan pequeño?

Cuando se hizo viejo, empezó a mezclar las cosas:

—Hola, maldita sea, ¿cómo estás?

O bien:

—Estás maldita sea, Pimpi, hola.

O bien:

—Hola, poquilguerito.

Una mañana me lo encontré muerto.

El jilguero estuvo una semana sin cantar y luego, al octavo día, decidió no despertarse más y seguir a su amigo.

 

Campeones del Mundo de Baloncesto 2019

España ha conseguido el Campeonato del Mundo de Baloncesto 2019 en China por segunda vez, después de Japón 2006 (y recordar los magníficos comentarios del inefable Andrés Montes), [parece ser que los paises asiáticos del extremo oriente nos dan suerte en este campeonato]-, sólo repiten de aquella vez Rudy Fernández y Marc Gasol.

Partido y campeonato memorable de España, y en la gran final: Argentina 75 – España 95, con Recky Rubio (MVP).

¡Enhorabuena y a disfrutarlo!

Proyecto Blue Book [Project Blue Book] de David O’Leary

Proyecto Blue Book [Project Blue Book] es una serie creada por David O’Leary sobre el fenómeno OVNI en los años 50 en USA; pero lo que más me interesa es que está Aidan Gillen como el profesor J. Allen Hynek que es un brillante profesor de universidad y es recrutado por las Fuerzas Especiales Aéreas de los Estados Unidos para investigar una serie de casos que no se resolvieron en su momento. Hynek tiene que hacer frente a la difícil tarea de recabar información para tratar de arrojar algo de luz a una de las eras más misteriosas de la historia del país norteamericano.

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