10 razones para ver Treme

(Ver entrada del blog Quinta temporada de Fernado Navarro en El País (24/4/11)). El comienzo de la segunda temporada de Treme ya tiene fecha. La cadena HBO ha empezado la promoción de esta serie que cuenta la reconstrucción de Nueva Orleáns (también conocida como NOLA) tras el huracán Katrina. Creada por David Simon, Treme ha conseguido el beneplácito de la crítica gracias a su gran calidad al tiempo que es fiel a la realidad. A un mes de que arranque la segunda temporada y tras visionar y disfrutar de la primera, te proponemos diez razones para no perderte Treme. Diez motivos –podían ser más- para ver una serie que aspira a la excelencia. Calidad garantizada. Y una cosa es cierta: si te gusta la música norteamericana de raíces es un pecado no verla.

1. La música. Es el primer motivo. Y no puede ser de otra forma. La serie tiene una selección musical exquisita. Desde el comienzo hasta el final es un fantástico recorrido por los sonidos que forman Nueva Orleáns, bajo la piedra angular del jazz, aunque en sus capítulos también se escucha mucho R&B, funk, folk, honky-tonk y hasta rock. Es una fiesta del ritmo. Es una gozada para los oídos. La premisa es difundir el maravilloso legado afroamericano de la música de Estados Unidos. Sólo con la canción de apertura se justifica este primer punto. Es la hipnótica Treme del gran John Boutté. Pero hay muchísimo más. Mientras se cuentan sus historias entrelazadas, suenan composiciones de Fats Domino, Dr. John, Lee Dorsey, The Radiators, The Meters, por ejemplo, en el apartado del R&B. En un plano más jazz suenan Louis Amstrong, Sonny Rollins, Coleman Hawkins o Allen Toussaint. En un ámbito más rock se ponen canciones de Little Richard, Emmylou Harris, Randy Newman o Steve Earle. Escuchar estas canciones con el paisaje de Nueva Orleáns en la pantalla es sentir que tienes alas. Dan ganas de comprarse cincuenta discos. Y sí, también dan ganas de irse a vivir Nueva Orleáns. Puedes escuchar una amplia selección de las canciones de Treme en esta lista de Spotify.

2. Los cameos. Otro de sus grandes atractivos. Los creadores de la serie han sido hábiles y han jugado con un buen puñado de músicos para hacerlos aparecer en los capítulos con una gran naturalidad, a medida que se desarrolla la trama. Además, no son apariciones forzadas. Al contrario, podrían haberse producido algunos hechos tal y como suceden en la serie. Es el caso de Elvis Costello que se le ve en un bar empapándose de jazz para luego inspirarse en su nuevo trabajo. De hecho, Costello y el pianista Allen Toussaint aparecen juntos grabando ese disco fantástico que fue The River in Reverse (2006). También se ve a Dr. John, padre del R&B, o a Steve Earle y su hijo Justin haciendo ambos de cantantes. También el trompetista Kermit Ruffins que hace de sí mismo como un ciudadano de NOLA, feliz con sus barbacoas en casa y sus noches de jazz de garito. Otros que aparecen son Sammie Big Sam Williams, Cassandra Wilson o Troy Trombone Shorty Andrews.

3. El toque HBO. Calidad certificada. La cadena de televisión por cable de EE UU, propiedad de Time Warner, ha demostrado en los últimos años que la calidad no se puede sacrificar por la audiencia fácil o el producto barato. Los ejemplos son numerosos: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra, Roma, Hermanos de Sangre, El séquito, The Pacific… Se cuenta que el jefe de ficciones de HBO dice a los guionistas novicios que entran en su despacho de Los Ángeles: “Olvídense del formato, el género, las estrellas, la duración, el happy end, el estreno, la comercialidad, la realización y otra pamplinas. Actúen como novelistas.” Pues eso.

4. David Simon. El gran cerebro de todo esto. Si es trabajo de David Simon solo puede haber una palabra: sobresaliente. Simon se ha erigido como uno de los grandes hombres de la televisión estadounidense que vive su edad dorada. En la pequeña pantalla, el currículum de Simon es de matrícula de honor. Es el creador de The Corner, The Wire y Generation Kill. Ahora, añade Treme. Pocos tienen (incluidos los directores de cine de los últimos 30 años) su visión panorámica de la realidad estadounidense. Es un rastreador nato, bien sea para encontrar las miserias de la calle en Baltimore como para ilustrar la decadencia de la sociedad estadounidense. Con The Wire, este reportero, que pasó 12 años en el periódico Baltimore Sun, tejió una telaraña de personajes y tramas para ofrecer un producto total, que noquea y maravilla a la par. Ahora, utiliza las mismas teclas y resortes pero recorre menos surcos y trastiendas aunque añade más clase. Por cierto, Simon muestra la misma lucidez en las entrevistas como en sus creaciones. Cuando habla del futuro del periodismo su voz no solo está autorizada sino también es necesaria.

5. Los actores. Si el espectador ha visto The Wire, se sorprenderá y disfrutará del cambio de papeles de algunos de los actores protagonistas de la serie de las esquinas de Baltimore. Y comprobará algo que ya se demostró en The Wire: los actores son buenísimos. Un papel destacado tiene en este sentido el magnífico Wendell Pierce, que hacía de policía despreocupado y compañero de borracheras de McNulty en The Wire. En esta ocasión hace de Antonie Batiste, un trombotista vividor, separado y que sobrevive cómo puede tocando el instrumento en una ciudad que poco a poco recupera el pulso. También el estupendo Clarke Peters, que tras hacer de drogadicto en The Corner y de Lester, el poli bueno e inteligente en The Wire, interpreta a un jefe indio que ama su ciudad y el Mardi Gras (festival de NOLA). La más que solvente Khandi Alexander, que hacía de drogodependiente protagonista en The Corner, es aquí una mujer luchadora que busca a su hermano desaparecido. Dos actores que se incorporan a la plantilla de David Simon son el inigualable John Goodman y Melissa Leo. Ambos engrandecen la serie.

6. Comprobar cómo somos los turistas. Cierto: el turista es como un huracán que arrasa a su paso con el espíritu de las ciudades. Todos hemos sido alguna vez el típico turista que piensa que ya sabe todo de una ciudad o que se siente pronto identificado con tal aspecto cultural o que quiere conocer “todo” en apenas una semana en un lugar. ¿Pero quién puede sentir el verdadero palpito de una ciudad en un viaje de vacaciones? Treme critica todo esto de forma inteligente. Así, se ve al turista que muy listo y guay pide “algo auténtico” al músico de la calle y recurre a la canción más sobada de toda la historia de la ciudad. O a los turistas que viajan en un indecente autobús visitando las zonas catastróficas. El objetivo: hacer fotos a los pobres, a los desheredados y a esos indios que viven en la calle.

7. Aspecto humano de la tragedia. El desarraigo marca el desarrollo de la serie. De hecho, es la trama principal de Treme. Con estilo, con guante blanco, se puede ver cómo fueron la reconstrucción y los acontecimientos después de la tragedia que supuso el brutal paso del huracán Katrina. Las pérdidas fueron humanas pero también espirituales. A los cientos de muertos se suman los que sobrevivieron, que perdieron una parte de sus vidas. A gente como Creighton Bernette (John Goodman) le robaron su alma. A otros les mandaron a cualquier parte, de forma chapucera y sin importar nada todo lo demás. “¿Pero hay negros en Nebraska?”, pregunta uno de los protagonistas cuando se entera que han mandado a una familia negra allí. El Katrina acabó con una parte esencial de NOLA. Pero, ¿hay fe? Tendrás que ver la serie.

8. Los indios y el Mardi Gras. Es una de las mejores temáticas de todas las tratadas. El papel de los indios nativos americanos en Nueva Orleáns es fundamental para entender la ciudad. El mosaico de vivencias y momentos que muestra Treme supone un acercamiento extraordinario a la realidad de Nueva Orleáns, donde de siempre han convivido dos poblaciones negras como la “criolla” y la “americana”. Los criollos de Lousiana provienen de la antigua mezcla cultural  franco-colonial. No son, como los demás negros, descendientes de los esclavos liberados a fines de la guerra civil del norte contra el sur. Sus antecesores fueron libres mucho antes: los declararon así los ricos agricultores y comerciantes franceses con motivo de méritos especiales. Los negros “americanos” representaban al  proletariado negro sin recursos, tan común en el sur estadounidense. Esa mezcla ofrece una riqueza cultural que no se tiene en otra parte del país. Lo instruido y cultivado de los criollos conviven con lo vital y espontáneo de los americanos. Hay un orgullo latente en la música de Nueva Orleáns. Ese ambiente fascinador, que mezcla Francia con Estados Unidos, tiene en el Mardi Gras, su famoso carnaval, su mayor expresión. Hay un capítulo dedicado al gran carnaval.

9. Entender Nueva Orleáns y su hot. Los expertos en jazz siempre lo han dicho: en la música de NOLA se da por primera vez la interpretación hot. Hot significa “caliente” y es característico para el jazz y derivados un calor en la expresión llevada a su extremo. La formación de sonidos, la articulación, la entonación o el vibrato tienen gran importancia. Se expresa lo que se siente. Treme tiene hot porque explica Nueva Orleáns por encima de etiquetas y tópicos. El espectador, como el oyente con la música genuina de Nueva Orleáns, siente esa expresión llevada a lo real. Lo que flota es el sentimiento de una ciudad, formado por esperanzas y frustraciones, expresado con sonidos. Como dirían maestros del jazz como Louis Amstrong o Duke Ellington, si no tiene hot no es auténtico. Y Treme tiene mucho hot para hablar de Nueva Orleáns.

10. La gloriosa segunda fila. Toda la poesía de la serie se halla en la segunda fila. ¿Qué es? ¿Qué significa? Es el lugar de encuentro entre el amor y la muerte, entre la celebración y la pérdida. La segunda fila es Nueva Orleáns en estado puro. La tradición hace que esta ciudad sea especial por ella. Los funerales de NOLA han pasado a formar parte de la iconografía popular. Son sepelios diferentes al resto, cada año menos frecuentes, pero que forman parte de la tradición nativa de la ciudad. Una banda interpreta música triste mientras se lleva al fallecido hasta el cementerio, pero a la vuelta se vuelve con música alegre. Custodiado por los músicos, los familiares y amigos, al muerto se le dice adiós con un abrazo de vientos y metales sacado de lo profundo de la tierra de Lousiana donde vuelan el jazz y el R&B. Es un adiós sonoro emocionante. En este desfile hay una línea principal de músicos, pero también una segunda fila. Esta segunda fila forma parte de un baile tradicional en el que las personas contonean el cuerpo y se dejan llevar por la música. La música regenera el espíritu. El dolor se expresa con el cuerpo y el sonido fascinante de NOLA. La serie comienza y acaba con la segunda fila. Es la esencia de Treme. Al final, te quedas con un nudo en la garganta, maravillado con su elegancia, su luz y su música. Y entiendes que Nueva Orleáns no es una ciudad, es mucho más: es un estado del alma.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. sofia martínez
    Dic 06, 2013 @ 19:06:03

    Sobre todo la música pues podemos disfrutar de una excelente jazz realmente exquisito. Desde la primera hasta Treme última temporada la música será por mucho el fuerte de esta serie.

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