El anarquista que se llamaba como yo de Pablo Martín Sánchez

El anarquista que se llamaba como yo (facebook) de Pablo Martín Sánchez y publicado por Acantilado es, según mi modesta opinión, el descubrimiento del año. Me lo recomendó un buen amigo y librero en Salamanca, y no me ha defraudado nada. Sorprende que un autor tan joven tenga la calidad narrativa y la sapiencia para mantener la atención durante más de 600 páginas, e incluso conocemos perfectemente el final de la historia; además, juega con el doble relato de la vida de este romántico anarquista que te muestra un certero perfil de aquella época, aunque sin ínfulas de historiador, pero te permite descubrir cosas que desconocías, por ejemplo, que en Salamanca hubiese un periódioco a principios del siglo XX que se llamaba El Castellano que estaba ubicado en el número 28 de la calle Zamora. Pero sobre todo cabe destacar el interés por el relato y la historia que nos cuenta, que establece líneas argumentales muy dispares, siempre interesantes. En todo el relato te encariñas con Pablo, Ángela, Robinsón, Leandro, Ferdinando Fernández, monsieur Faure, y todos los demás personajes que surcan estas páginas.

A modo de breve introducción del resumen del libro: En 1924 era condenado a garrote vil el anarquista Pablo Martín Sánchez, acusado de atentar contra la dictadura de Primo de Rivera. Su homónimo, el escritor Pablo Martín Sánchez, busca, en esta inquietante novela, reconstruir su historia. A través de la vida del personaje y de su mundo, asistimos a momentos capitales del devenir de la Europa contemporánea, como el nacimiento del cine, el movimiento anarquista en París y en la Argentina, la vida de relevantes intelectuales exiliados en Francia, la Semana Trágica de Barcelona o la crispación social del viejo continente en la época de entreguerras. El lector, con el ánimo en suspenso, asistirá atónito al destino que aguarda al protagonista. Sus aventuras y desventuras lo mantendrán atrapado en una trama tan apasionante como difícil de olvidar.

Pablo Martín Sánchez, el autor, utiliza un interesante efecto narrativo al desdoblar la vida de este personaje histórico en dos. La primera línea se inicia en 1924 cuando Pablo ya tiene los 34 años, trabaja en una imprenta en París y comienza su verdadero activismo ácrata. La segunda se centra en el origen de su familia, su nacimiento e infancia, juventud y primeros pasos en la vida. Ambas avanzan en paralelo hasta converger, dejándonos a Pablo Martín Sánchez ante su destino. Salamanca, Béjar, París, Argentina, Barcelona, Madrid y Vera de Bidasoa son los escenarios de esta novela donde personajes como Blasco Ibáñez o Miguel de Unamuno alientan la revolución contra la dictadura. Pablo se resiste a hacer la revolución pero tiene que participar en ella. El grupo en el que se integra probablemente contaba con infiltrados, pero él resulta presa de su destino. Al final es condenado a muerte sin buscarlo, ni desearlo. Pablo Martín Sánchez tiene una vida intensa y cargada de pasión, que muchas veces discurre por terrenos ajenos a su voluntad, pero él siempre se involucra con intensidad en cada una de sus andanzas, -tan sólo recorar el episodio de la Primera Guerra Mundial en las trincheras-, nunca permanece al margen. ¡Este es un valor en sí para vivir la vida con apasionamiento e intensidad!

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