Relatos para CONTINUARLOS. 3º Así lo he visto hoy

Todos los días salían a pasear por la tarde a la misma hora. Nunca se hablaban por el camino de a penas una hora, siempre uno por delante y otro por detrás, en silencio. Ni siquiera se miraban ya. Era la rutina diaria de las siete quince. Estaban solos desde hace tres años cuando la madre los dejó después de una rápida enfermedad. La hermana no quería saber nada de ellos, por eso inició una nueva vida en una ciudades cercana.

Los dos vivían juntos, padre e hijo, pero apenas se soportaban. Cada uno era el reflejo claro del fracaso del otro.

Hoy había sido distinto porque por el camino se han encontrado una chica joven con aire desenfadado que ni siquiera los miró. Juan, el hijo desaliñado la miró y se percató de su ánimo decidido que le hizo recordar sus años de adolescente cuando todos los sueños parecía que se cumplirían al verano siguiente, pero la desidia los iba posponiendo. Incluso la carrera de biológicas que empezó fue un estrepitoso desastre.
Hoy sabían que se iniciaba su nueva vida, aunque desconocían el porqué.

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