Relatos para CONTINUARLOS. 4º Mi primera bicicleta

Aún recuerdo con emoción el regalo de mi primera bicicleta. La recuerdo perfectamente, era verde clara. Yo debía tener 6 o 7 años. Me resulta muy agradable rememorar todas las correrías y aventuras que compartimos; tambien todas las bicis que le siguieron, que incluso me llevaron por múltiples rutas por toda Europa y por aquí. Aún así, la especial siempre ha sido aquella primera bicicleta verde que me trajeron los Reyes Magos. Por eso me produce una gran emoción ver los primeros pedaleos de mi hija aprendiendo a montar en su pequeña bici; y yo enseñándole. Corro detrás de ella para que no se caiga, aunque inevitablemente se caerá muchas veces. Mantener el equilibrio sobre dos ruedas le abre infinitas puertas inimaginables y me pregunto ¿a dónde le llevarán sus rutas en bicicleta? ¿Qué aventuras tendrá? ¿Le gustará tanto la bici como a nosotros? ¿La utilizará por placer, cómo ocio o en el trabajo? ¿Será prudente o temeraria? ¿Le gustará la velocidad o irá tranquila? ¿Qué será lo que más le gusté de andar en bici? … Muchas preguntas aún sin respuesta pero que algún día la tendrán.
Hoy sí que es un relato para continuar.

Para Flor, Miren, Gotxone, Fede y Jesús Mari.

  
  

Anuncios

7 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Alexandra
    Jul 31, 2015 @ 11:35:23

    Las bicicletas en mi adolescencia eran para el verano.

    Responder

  2. sildavia9
    Jul 31, 2015 @ 12:31:01

    Las bicicletas son para el verano también es una magnífica película de Fernando Fernán Gómez

    Responder

  3. blogdepoemaspococonosidos
    Ago 01, 2015 @ 10:09:43

    Me entusiasma esta historia ilustrada de aprendizajes continuos. El relato debe continuar. Besos, musuak, bicos. . .

    Responder

  4. Gustavo
    Sep 06, 2015 @ 23:22:33

    Mi recuerdo de montar en bicicleta es agridulce. Tenía nueve años y un amigo vecino de la casa tenía una bicicleta número 26 y esa mañana me dice:
    -DISFRUTALA
    Entonces me monté, recorrí casi media cuadra y regresé hasta mi casa. Pero la calle nuestra no era pavimentada sino de tierra, y había llovido mucho la noche anterior, quedando un gran charco y un pequeño trecho seco para pasar a pie. Y mientras me dirigía en esa dirección, una señora que vendía algo, no recuerdo en este momento, iba pasando por ese pequeño trecho seco entre la acera de mi casa y el charco, y comenzamos a bailar por así decirlo, me iba a la derecha ella también se iba a la derecha, me iba hacia la izquierda y ella también lo hacía. En este jueguito íbamos acercándonos. Hasta que tristemente choqué a la señora con el guarda fango de la bicicleta. Y con el golpe, le rompí una cabeza de vena. Y para no hacer más largo el cuento, mi papá le tocó no solo pagar la atención médica de la señora, sino también pagarle tres días de trabajo perdido por su convalecencia. En fin. Disfruté la bici… SÍ. Pero al final….no.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sildavia9

Estadísticas del blog

  • 212,643 visitas
A %d blogueros les gusta esto: