La mano de Fátima [al-hamsa] de Ignacio Falcones

La mano de Fátima [al-hamsa] de Ignacio Falcones es un libro largo, 950 páginas que he leído en tres etapas, pero al final te atrapa por la historia que te retrotrae a un pasado cierto y relevante de nuestra historia. La mano de Fátima, una historia ambientada en la Córdoba del siglo XVI, con la expulsión de los moriscos como telón de fondo. Rigurosísimo trabajo de documentación histórica, no cabe duda de que Ildefonso Falcones ha invertido mucho tiempo en esta novela. Sin embargo, como producto de entretenimiento, “engancha” menos que La Catedral del Mar, a pesar de estar probablemente mejor documentada. Tiene puntos fuertes y débiles. Lo mejor, el rigor histórico con que está escrita, la cantidad de detalles que aporta, lo bien que recrea la época, y la facilidad que tiene el autor para meternos de lleno en la trama. Resulta especialmente significativo su referencia al Evangelio de Bernabé y la búsqueda por tratar de acercar a estas dos religiones del libro a través de la figura de María

La historia cuenta que en la opulenta Córdoba de la segunda mitad del siglo XVI, un joven morisco, desgarrado entre dos culturas y dos amores, inicia una ardiente lucha por la tolerancia religiosa y los derechos de su pueblo. En 1568, en los valles y montes de las Alpujarras, ha estallado el grito de la rebelión: hartos de injusticias, expolio y humillaciones, los moriscos se enfrentan a los cristianos e inician una desigual pugna que sólo podía terminar con su derrota y dispersión por todo el reino de Castilla. Entre los sublevados se encuentra el joven Hernando, hijo de una morisca y el sacerdote que la violó, es rechazado por los suyos, debido a su origen, y por los cristianos, por la cultura y costumbres de su familia. Durante la insurrección conoce la brutalidad y crueldad de unos y otros, pero también encuentra el amor en la figura de la valerosa Fátima, la de los grandes ojos negros. Este es educado en la religión musulmana a escondidas de la oficial, por estar prohibida desde la reconquista de Al-Andalus por los reyes católicos en 1492, recibiendo una serie de ideales en defensa de la religión del Dios Alá, que le llevan a echarse al monte como arriero en el levantamiento de los musulmanes en contra de sus opresores cristianos. Allí, por circunstancias de su personalidad bondadosa, casualmente ayuda a dos personas de las que se podrían considerar enemigas y con las que luego se encontrará en su periplo por una Andalucía cristiana, en la que intentará sobrevivir junto con su amada Fátima pasando todo tipo de penalidades y tratando de dejar un legado  a las generaciones de nuevos cristianos, antiguos musulmanes, las creencia de su único Dios y las tradiciones que a él les inculcaron a lo largo de los muchos siglos de ocupación islámica. A partir de la derrota, forzado a vivir en Córdoba y en medio de las dificultades de la existencia cotidiana, todas sus fuerzas se concentrarán en lograr que su cultura y religión, las de los vencidos, recuperen la dignidad y el papel que merecen. Para ello deberá correr riesgos y atreverse con audaces y muy peligrosas iniciativas. De ese modo, su autor construye una novela que pretende reflejar la tragedia del pueblo morisco, ahora que se cumple el cuarto centenario de su expulsión de España, y que también relata una vida singular, la de un hombre fronterizo y enamorado que nunca se resignó a la derrota y luchó por la convivencia.

La historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores, en busca de su libertad y la de su pueblo, en la Andalucía del siglo XVI. 1568. En el agreste paisaje de las Alpujarras granadinas, los moriscos sobreviven gracias a su duro esfuerzo a pesar de los continuos obstáculos que les imponen los cristianos viejos. Obligados a venerar unos símbolos religiosos en los que no creen, su descontento crece hasta estallar en una revuelta cruel y sanguinaria. Entre los sublevados se halla Hernando, un joven de catorce años que ha sufrido el rechazo de su gente debido a su origen: su madre, Aisha, fue violada por un sacerdote y él, apodado el nazareno, es el fruto de dicho ultraje. Forzado por su padrastro, Brahim, a trabajar como arriero desde muy niño, la guerra se convierte para Hernando en la oportunidad de demostrar su valía ante un pueblo que le desprecia. Su valor y su habilidad con los animales le hacen ganarse la confianza de Ibn Umeyya, el rey de al-Andalus, y la gratitud de Fátima, la joven madre de un pequeño a la que salva de una muerte cierta. No será la única a quien salvará en esta contienda. Debatiéndose entre la fe que le inculcó Hamid, el viejo alfaquí que se convirtió en el padre que nunca había tenido, y los desmanes que contempla cometidos en nombre de Alá, su buen corazón le impele a ayudar a Isabel, una niña cristiana cautiva, y a un noble castellano, don Alfonso, que le jura su eterno agradecimiento. Pero su honestidad le granjea también envidias y enemigos: sobre todo Ubécar, el arriero ladrón, y Brahim, su cruel padrastro, que no soporta los favores que el rey, y sobre todo la bella Fátima, prodigan a su hijo bastardo, del cual se venga maltratando impunemente a Aisha, su madre. Aprovechando la muerte del rey a manos de sus propios hombres, Brahim consigue condenar a Hernando a la esclavitud y contraer matrimonio con Fátima la muchacha. Su puesto como lugarteniente del nuevo monarca parece hacerle invulnerable…

la mano de fatima

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