Corto Maltés en Zamora por J. J. Bueno Aguilar

Corto Maltés en Zamora por Juan José Bueno Aguilar

Corto Maltés estuvo en Zamora hace un siglo. Es un acontecimiento que muy pocos conocen aunque hay referencias que lo acreditan, como la de Hugo Pratt en las Célticas que registra su paso por Europa entre los años 1917 y 1918, que llega desde América del Sur en plena Guerra Mundial, desembarca en Irlanda y viene a España para luego ir a Francia.

Corto Maltés pernoctó tres noches en la casa del Cid-Palacio de Arias Gonzalo en julio del 1917, recién cumplidos los 30. Un viaje que le llevó desde Santiago de Compostela hasta Córdoba para visitar a su madre. En Santiago de Compostela estuvo indagando sobre las raíces célticas de ciertas runas que descubrió en Irlanda, pero eso es otra historia.

En este largo peregrinar, Corto Maltés acudió a Zamora para visitar tres lugares de los cuales había tenido cumplidas referencias en sus andanzas y peripecias, lo que le motivó para hacer este alto en el camino para conocerlos.

En primer lugar, quiso visitar la colección de tapices flamencos del siglo XV de la Catedral del Zamora, de manera singular los cuatro grandes paños dedicados a la Guerra de Troya en la que aparecía uno de sus antepasados, Ricardo de Cornualles. Según le habían contado, Ricardo se alistó como soldado mercenario en Flandes aunque pronto se desvió de sus intenciones guerreras por otras tareas más menesterosas de la vida burguesa. En Brusela, debido a su buen porte y ciertas galanterías, enamoró a la rica heredera de los talleres de tapices de Tournai.   Pero también Ricardo de Cornualles era amante del juego con la baraja española; tal era su afición que se dedicó a empeñar su pequeña fortuna en una apuesta con el maestro artesano de tapices Pasquier Grenier. La apuesta resultó simple, quién ganase debía complacer al otro. Ricardo solicitó por el triunfo que su rostro apareciese en uno de los lienzos del maestro; en caso contrario, debería casarse con una de las hijas de Pasquier. Ricardo de Cornualles, el antepasado de Corto Maltés, ganó, por lo cual su rostro aparece en el cuadrante inferior del paño de la Tienda de Aquiles durante la entrevista que mantienen Héctor y Aquiles con la presencia de Agamenón y Menelao. Lamentablemente este tapiz de la Tienda de Aquiles ahora está incompleto, pues en un incendio se perdió este cuadrante izquierdo según queda reflejado en los dibujos preparatorios de la serie conservados en el Louvre. Así pues, nuestro querido Corto Maltés no pudo contemplar la fisonomía de su antepasado Ricardo de Cornualles que diera origen a su linaje.

El segundo empeño que trajo a Corto Maltés a Zamora fue visitar la iglesia de la Magdalena para contemplar y admirar el sepulcro románico de una dama desconocida que se atribuye a la reina Doña Urraca de Portugal. Él alberga algunas sospechas porque es muy similar a otro enterramiento en la Scuole Grandi de Venecia que resulta ser también la sede de una fraternidad consagrada a Hypatia. Ambos enterramientos guardan especial similitud en las figuras de dos ángeles turiferarios y otros dos ángeles que surgen de las nubes para transportar al cielo el alma en forma de figurilla desnuda asomando sobre un lienzo custodio. La cobertura del mausoleo en ambos casos se halla rematada por torres y en sus laterales encontramos hornacinas trilobuladas en las que se esculpen parejas de dragones, arpías y leones. Los dos enterramientos se parecen como dos gotas de agua. Corto Maltés la recuerda perfectamente cuando permanecía frente a ella y la observaba en su periodo de formación con los Cabalistas cuando le hablaban de la Clavícula de Salomón.

Por último, la tercera jornada la dedicó a visitar los barrios zamoranos para descubrir las huellas de las 3 juderías que aún perduran por la ciudad. La judería de los barrios bajos que cuenta con la Cueva Árabe de la plaza de santa Lucía, en la descubrió una mikve, un baño ritual judío similar a las antiguas sinagogas que hay en Judea. Visitó la 2ª judería en el entorno de Santa María la Nueva, y en la 3ª judería situada en la plaza de San Sebastián que antiguamente albergaba la escuela de la Torá. En este último emplazamiento encontró dos libros muy valiosos, el Liber Mutus y las Tablas de Naacal que hablan de continentes perdidos y pueblos que venían de mundos lejanos. Esos dos libros los llevó a los Jardines de Melquisedec en Venecia.

Después, como relata en su último libro Corto Maltés dijo: “creo que ha pasado muchas cosas, pero no tengo muy claras las ideas, tal vez necesitaría empezar de nuevo. Pero, vámonos, querido amigo, tenemos que irnos de este lugar. Hemos tenido suerte” .

De esta forma el viaje de Corto Maltés a Zamora le resultó muy gratificante y valioso.

 

 

Original de Hugo Pratt

Anuncios

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Naná
    Ago 21, 2017 @ 13:31:46

    Siempre aprendo de tus artículos, también de esta estancia en Zamora de Corto Maltés, casi me avergüenza decirlo…. Estupenda recreación de los espacios históricos zamoranos. Magnifico, enhorabuena.A por el siguiente

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sildavia9

Estadísticas del blog

  • 228,074 visitas
A %d blogueros les gusta esto: