Yo, Daniel Blake de Ken Loach

Yo, Daniel Blake de Ken Loach es una película en la que cobra sentido el compromiso social al que nos tiene acostrumbrados su autor y su guionista Paul Leverty, pero quizás aquí cargados con un punto de verdad y prosimidad que nos hace más doloroso el drama que acontece en la pantalla. Conecta con todos nosotros sin ningún esfuerzo. Ken Loach (con esta segunda Palma de Oro de Cannes en su palmarés) construye otra cuestionadora mirada a la falta de trabajo y oportunidades, a la crueldad de la kafkiana burocracia estatal (muchas veces asociada con la insensibilidad del sector privado) y a las miserias del poder. Puede que por momentos la película resulte un poco demagógica en su glorificación de esos personajes nobles y queribles, sencillos, algo torpes y siempre bienintencionados, pero Yo, Daniel Blake funciona bien sobre caminos previsibles por los que nos conduce.

Por primera vez en su vida, y víctima de problemas cardíacos, DANIEL BLAKE, carpintero inglés de 59 años, se ve obligado a acudir a las ayudas sociales. Sin embargo, a pesar de que el médico le ha prohibido trabajar, la administración le obliga a buscar un empleo si no desea recibir una sanción. En el transcurso de sus citas al “JOB CENTER”, Daniel se cruza con KATIE, una madre soltera de dos niños que tuvo que aceptar un alojamiento a 450 km de su ciudad para evitar que la envíen a un hogar de acogida. Prisioneros de la maraña de aberraciones administrativas actuales de Gran Bretaña, Daniel y Rachel intentarán ayudarse mutuamente.

 

Anuncios

Sildavia9

Estadísticas del blog

  • 239,216 visitas