Blade Runner de Ridley Scott

Blade Runner de Ridley Scott es una película mítica que he vuelto a ver como antesala de la siguiente, para recordar todo bien. Es una de mis películas mítica y no me ha defraudado, porque aunque hemos pasado desde 1982, fecha de su estreno, hasta ahora, ha envejido muy bien. Y aunque la distopía recreada está muy próxima, recrea un L.A. del 2019, su espíritu permanece.

A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba “retiro”. Tras un grave incidente, el ex Blade Runner Rick Deckard es llamado de nuevo al servicio para encontrar y “retirar” a unos replicantes rebeldes.

Con el magnífico reparto de Harrison Ford (Rick Deckard), Rutger Hauer (Nexus 6), Sean Young (Rachel), Daryl Hannah (Prince), Edward James Olmos, Joanna Cassidy.

Y el inolvidable: “Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”

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Valerian y la ciudad de los mil planetas de Luc Besson

Valerian y la ciudad de los mil planetas de Luc Besson es una película basada en el famoso cómic/banda diseñada de Pierre Christin, Jean-Claude Mézières, que desgraciadamente ha sido un fracaso comercial, y no sé muy bien porqué, porque a mí me gustó y pareció interesante; además suponía una alterativa al cine de superhéroes que estamos asostrubrados a recibir. Quizás sea una alternativa que paradógicamente se haya adelantado a su tiempo. Aunque resulte barroca, su propuesta llena la pantalla y nos atráe en todo momento, pero parece que las nuevas generaciones se decantan por obras más ligeras, y esta alternativa europea a las todopoderosas producciones Hollywoodienses parece que no ha tenido éxito, y ahora la continación de la saga está en peligro.

En el siglo XXVIII, Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son un equipo de agentes espaciales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos. Bajo la asignación del Ministro de Defensa, se embarcan en una misión hacia la asombrosa ciudad de Alpha, una metrópolis en constante expansión, donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas. Pero hay un misterio en el centro de Alpha, una fuerza oscura amenaza la paz en la Ciudad de los Mil Planetas. Valerian y Laureline deben luchar para identificar la amenaza y salvaguardar el futuro, no sólo el Alfa, sino del universo.

«El Arte en el Cómic» en A Coruña

«El Arte en el Cómic» es una exposición muy interesante que se puede contemplar en A Coruña del 22 de septiembre al 6 enero. Se puede visitar en la Sede Afundación de A Coruña «El Arte en el Cómic», es una exposición de Fundación Telefónica que recoge reinterpretaciones de algunas de las obras más emblemáticas de la historia del arte a través de los cómics de 73 ilustradores y autores de prestigio.

«El Arte en el Cómic» se estructura en tres grandes ámbitos: el primero de ellos recoge la relación entre los grandes centros de arte y el cómic a través de obras de la colección del Louvre o del Museo de Orsay junto a la editorial Futuropolis, mostrando el trabajo de autores tan reconocidos como Catherine Meurisse, Manuele Fior, Enki Bilal o David Prudhomme, así como la obra de Edmond Baudoin sobre Dalí, editada por el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou. También se incluyen iniciativas de los centros de arte españoles, como los cómics de Miguel Ángel Martin, Álvaro Ortiz, David Sánchez y Santiago García, editados por el Museo Thyssen-Bornemisza y la editorial Astiberri o la obra El perdón y la furia de Antonio Altarriba y Keko, publicada por el Museo del Prado. Fundación Telefónica también se ha sumado a esta iniciativa encargando versiones libres de algunas de las mejores piezas de su patrimonio artístico a diferentes ilustradores, que ofrecen su visión de obras de Picasso, Tàpies o René Magritte.

El segundo ámbito está centrado en el cómic desarrollado por autores gallegos como Brais Rodríguez y Miguelanxo Prado. Además, con motivo de esta exposición, Afundación encarga a Jacobo Fernández Serrano una historieta basada en algunas de las obras y autores más sobresalientes de su colección de arte: Leiro, Maruja Mallo, Castelao, Laxeiro, Lugrís o Minguillón, entre outros.

Por último, la muestra recoge cómo las grandes obras de la pintura aparecen en el cómic, haciendo especial hicapié en la actual corriente museográfica que aboga por un acercamiento al noveno arte como una disciplina que ineludiblemente ha de estar presente en la programación de los museos y grandes centros. Se trata de una visión novedosa del mundo de la pintura, una mirada personal y un homenaje de los historietistas que, conscientes de la capacidad narrativa del cómic, utilizan sus recursos para mostrarnos el mundo de la pintura de un modo distinto al que habitualmente ofrecen críticos y teóricos del arte.

 

Niveles de vida de Julian Barnes. Globos aerostáticos y Félix Tournachon-Nadar. Sarah Bernhardt y el coronel Burnaby. Julian Barnes y su mujer, Pat Kavanagh

Niveles de vida de Julian Barnes. Globos aerostáticos y Félix Tournachon-Nadar. Sarah Bernhardt y el coronel Burnaby. Julian Barnes y su mujer, Pat Kavanagh.

Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez (1784), de Antonio Carnicero Mancio. El Museo del Prado.
Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez (1784), de Antonio Carnicero Mancio. El Museo del Prado.

En las primeras páginas de Niveles de vida, Julian Barnes recoge unos comentarios que seguramente resultan esenciales para acercarse al asunto central del libro. Son unas observaciones que hizo Jacques Charles el 1 de diciembre de 1783: “Cuando sentí que me alejaba de la tierra, mi reacción no fue de placer, sino de felicidad”, comentó. Habló también de “un sentimiento moral”, y añadió finalmente: “Me oía vivir, por así decirlo”. Jacques Charles era físico y se pronunció en estos términos tras la primera ascensión de un globo de hidrógeno: él viajaba dentro, se alejaba del suelo, podía observar desde las alturas el mundo cada vez más diminuto… y se supo simplemente feliz.

Se oía vivir, dijo; y también se refirió a un “sentimiento moral”. Las observaciones se comprenden fácilmente, no es difícil imaginar lo que pudo significar aquel momento, el hecho de desprenderse por primera vez del suelo metido en una de esas particulares canastas y levantar vuelo, así que incluso no resulta disparatado compartir –aunque sea remotamente– las emociones de aquel caballero antiguo, que nada sabía aún de aviones, ni tampoco de los espectaculares desplazamientos que se hacen estos días por las alturas. Lo que resulta más difícil es explicar lo que significan realmente sus palabras. ¿Por qué distingue entre placer y felicidad, por qué habla de “sentimiento moral”, qué quiere decir exactamente cuando habla de oírse vivir?

Julian Barnes inicia su última obra con una idea de marcado carácter literario: “Juntas dos cosas que no se habían juntado antes. Y el mundo cambia”. Y, efectivamente, a lo largo de Niveles de vida va a intentar ir puliendo este asunto, bajarlo a tierra, darle consistencia, hilvanarlo en unas cuantas historias. Enseguida se refiere, por ejemplo, a los viajes que hicieron en globo un coronel –Fred Burnaby–, una actriz –Sarah Bernhardt– y un fotógrafo –Félix Tournachon, más conocido como Nadar–, y encuentra otras tantas irresistibles observaciones sobre la experiencia de volar que, como la del físico Jacques Charles, tienen toda la pinta de dar en el clavo. Sarah Bernhardt apuntó que por encima de las nubes “no hay silencio, sino la sombra del silencio”, y Nadar descubrió que ahí arriba sentía “como si viviese por primera vez”. “Con qué facilidad se disipan la indiferencia, el desprecio, la desmemoria… y surge el perdón”, dijo. ¿Es tal vez esta idea del “perdón” la que podría ayudar a entender por qué dentro de un globo surge esa suerte de “sentimiento moral”?

Autorretrato de Gaspard-Félix Tournachon, llamado Nadar (h. 1865).
Autorretrato de Gaspard-Félix Tournachon, llamado Nadar (h. 1865).
Fred Burnaby, Sarah Bernhardt y Nadar existieron de verdad, así que si alguien los ha metido en un libro tendría que ser por fuerza en uno de historia. Julian Barnes se ocupa, por ejemplo, de explicar con detalle la obsesión de Nadar por atrapar desde las alturas lo que se ve desde allí y las dificultades que tuvo al hacerlo con unos dispositivos todavía muy primitivos, los de la fotografía de entonces. Pero el escritor británico se atreve también a contar la relación que tuvieron Sarah Bernhardt y Fred Burnaby. Les hace decir cosas, revela su intimidad, incluso se pronuncia sobre sus afectos. Llega a apuntar, sin ir más lejos, que el coronel Burnaby estaba tan contento por tener, en su relación con la actriz, “las cosas sencillas que el corazón deseaba” que incluso “se oía vivir a sí mismo”. Vaya: ¿puede un historiador tomarse tantas licencias?

¿Existen unos límites precisos, hay fronteras, peajes que pagar, cuando a la hora de escribir se mezcla la ficción con la realidad? Este viejo problema ha vuelto recientemente a las mesas de disección de los periódicos a propósito de diferentes novelas donde, efectivamente, aparecen hombres y mujeres que existieron de verdad y, digámoslo así, podría no resultar fácil distinguir que ocurrió realmente y qué ha entrado en esas versiones de contrabando. ¿Cómo diablos puede saber un escritor del siglo XXI que un militar del siglo XIX “se oía vivir a sí mismo” en esos momentos de doméstica complicidad que había conquistado al convertirse en amante de una célebre actriz? No hay que fiarse de Julian Barnes. En la novela que lo hizo célebre a mediados de los ochenta del siglo pasado, El loro de Flaubert, también se saltaba algunos protocolos que los prescriptores de los géneros han establecido sobre el mapa de la imaginación: hasta aquí, la realidad; de allí en adelante, la pura ficción.

¿Crónica periodística, pieza histórica, memorias, novela, autoficción? ¿de qué estamos hablando exactamente? El escritor es un artista de la mezcolanza, pero seguramente cada propuesta tiene su propia lógica y hay algunas que se acercan más que otras a esa excelencia que todos persiguen. Quizá por eso importe más que el afán de colgarle una definición precisa a cada libro, encontrarle la punta del hilo desde la que puede destejerse con mayor provecho la compleja trama de elementos que cada obra literaria convoca. En Niveles de vida, donde Julian Barnes se ha empeñado en subirse a un globo, y acompañar en sus viajes al coronel Burnaby, a la iconoclasta Sarah Bernhardt –cuando llovía, decía “que era demasiado flaca para mojarse; simplemente se colaría entre las gotas”, cuenta el escritor británico– y al fotógrafo Nadar, hay un momento en el que se le escapa una frase que de tan evidente produce chispazos: “Pero al elevarnos, podemos caer en picado. Hay pocos aterrizajes suaves”, escribe. Y después: “Cada historia de amor es en potencia una historia de aflicción. Si no al principio, más tarde. Si no para uno, para el otro. A veces para ambos”.

La actriz Sarah Bernhardt (1844-1923), fotografiada por Nadar entre 1860 y 1865.
La actriz Sarah Bernhardt (1844-1923), fotografiada por Nadar entre 1860 y 1865.
 De eso va Niveles de vida, ése es su asunto: una historia de amor que es una historia de aflicción. Lo que los escritores persiguen muchas veces no es más que eso, encontrar las palabras para darle forma a lo que los está deshaciendo, y poder mantenerse así enteros. “¿Cómo se puede transformar la catástrofe en arte?”, se preguntaba Barnes en el capítulo que dedica en Una historia del mundo en diez capítulos y medio a La balsa de la Medusa, el cuadro de Théodore Géricault. Eso es lo que ocurre en Niveles de vida, que Barnes está contando un naufragio en el que resulta que el náufrago es él mismo. “El pintor no es suavemente llevado río abajo hasta el remanso soleado de esa imagen acabada, sino que trata de mantener el rumbo en un mar abierto de corrientes contrarias”, escribió a propósito del trabajo de Géricault.

Julian Barnes tenía 32 años cuando conoció a Pat Kavanagh y 62 cuando murió. Desde que le diagnosticaron la enfermedad fatal hasta que todo acabó pasaron 37 días. Fue en el otoño de 2008. Niveles de vida intenta meterse en el agujero de lo que pasó después. “Entonces, ¿cómo te sientes?”, escribe. “Como si te hubieras caído desde una altura de sesenta metros, y hubieras aterrizado con los pies por delante en un arriate de rosas, con un impacto tan fuerte que te ha clavado en la tierra hasta las rodillas, y una conmoción que te ha reventado los órganos internos y los ha proyectado fuera de tu cuerpo. Así se siente uno, ¿y por qué debería parecer otra cosa?”. ¿Qué ha pasado con los viajes en globo, dónde diablos hemos venido a parar?

Julian Barnes y su mujer, Pat Kavanagh, fotografiados en 1991 por Jillian Edelstein. National Portrait Gallery.
Julian Barnes y su mujer, Pat Kavanagh, fotografiados en 1991 por Jillian Edelstein. National Portrait Gallery.
 El largo periodo de duelo, la pura aflicción. En ese mar de corrientes contrarias se debatió Julian Barnes durante un largo tiempo tras la muerte de su mujer. Todas las hipótesis que el dolor fabrica, todas las tentaciones de precipitarse al abismo, la violencia de la conmoción y la pura indiferencia ante el mundo: “La posición defensiva, acurrucada, a la que nos fuerza para sobrevivir nos vuelve más egoístas. No es un lugar elevado en el aire; no ofrece vistas. Ya no puedes oírte vivir”. Así lo cuenta, así despliega Barnes las estancias del infierno con esa elegancia tan británica que consigue, si puede decirse así, pasar él mismo desapercibido. Y es que, seguramente, este libro no es una historia de Julian Barnes: es una historia de amor y es una historia de aflicción. Y como lo que va persiguiendo es algún tipo de sentido, despliega también a su manera un “espacio moral”. Por eso al principio la pista que nos daba aquel caballero antiguo, el físico Jacques Charles.

¿Qué es la literatura, en qué perimetros se maneja, qué tiene de legítimo y qué de fraudulento? En aquella novela sobre el loro de Flaubert, Barnes se dedicaba a construir varias caprichosas cronologías para situar el marco de su historia y armaba una de ellas con frases del escritor francés. En 1857, escribió por ejemplo: “Los libros no se hacen como los niños, sino como las pirámides, con un proyecto premeditado y amontonando grandes bloques los unos encima de los otros, a fuerza de riñones, de tiempo y de sudor. ¡Y no sirven de nada! ¡Y se quedan allí, en el desierto! Pero dominándolo de forma prodigiosa. Los chacales se mean en su base y los burgueses suben hasta su cúspide; continúa la comparación”.

Niveles de vida de Julian Barnes

Niveles de vida de Julian Barnes es un pequeño libro delicioso que te ahonda el gusto por la lectura; pero sobre todo te sugiere nuevos pensamientos y nuevas ideas que te acompañan mientras compartes tu vida con las andanzas que discurren y las vidas narradas. Así cuando juntas dos cosas que no se habían juntado antes. Y el mundo cambia. La gente quizá no lo advierta en el momento, pero no importa. El mundo ha cambiado, no obstante.» El libro arranca con esta reflexión y en efecto reúne tres historias aparentemente inconexas que acaban mostrando secretos y sutiles lazos. Niveles de vida habla de la aventura de vivir, de los retos imposibles, del amor que todo lo desborda y del dolor de la pérdida. Y lo hace entretejiendo tres piezas independientes. La primera nos habla de los pioneros de la conquista del cielo con los globos aerostáticos y de las iniciales tentativas de fotografías aéreas realizadas por Nadar, aspirando a ser el ojo de Dios. La segunda historia retoma a un personaje de la anterior, el coronel británico Fred Burnaby –bohemio, aventurero y viajero, que murió en Jartum–, del que se relata su pasión por la legendaria actriz Sarah Bernhardt. La tercera parte salta en el tiempo del siglo XIX al XX y de las historias ajenas a la propia: la muerte de su esposa. No es la primera vez que Julian Barnes experimenta con las formas literarias. En este caso la ruptura con la narrativa más tradicional está al servicio de una aventura literaria de gran calado: indagar, huyendo del sentimentalismo, en el dolor causado por la pérdida del ser amado, adentrarse con las armas de la gran literatura en el territorio de la aflicción. El resultado es un libro deslumbrante, que rompe las barreras de los géneros y consigue una hondura y una belleza iluminadoras.

Elle de Paul Verhoeven

Elle de Paul Verhoeven, que en realidad es una película es Isabelle Húppert que le da sentido y argumentos con su increible interpretación por la que estuvo nominada al Oscar, pero no se lo concedieron a Emma Stone por La La Land; aunque sí consiguió los premisos César y los Globlos de Oro a mejor película y actriz.

En este drama psicológico, hay un preciso ejercicio de un enfermizo suspense: a ello se le une una corrosiva comedia de costumbres y, aún más, un apasionante retrato femenino en clave patológica; todo ello da como juego Elle, una película que no te permite apartar los ojos de la pantalla y sus personajes.

Michèle Leblanc (Isabelle Huppert), una exitosa mujer de negocios, se ve atrapada en un red de agresiones y fascinación en su búsqueda del hombre que la violó. En paralelo, debe lidiar con una cascada de conflictos con su madre, su hijo, su ex marido, su mejor amiga y sus compañeros de trabajo.

 

Yo, Daniel Blake de Ken Loach

Yo, Daniel Blake de Ken Loach es una película en la que cobra sentido el compromiso social al que nos tiene acostrumbrados su autor y su guionista Paul Leverty, pero quizás aquí cargados con un punto de verdad y prosimidad que nos hace más doloroso el drama que acontece en la pantalla. Conecta con todos nosotros sin ningún esfuerzo. Ken Loach (con esta segunda Palma de Oro de Cannes en su palmarés) construye otra cuestionadora mirada a la falta de trabajo y oportunidades, a la crueldad de la kafkiana burocracia estatal (muchas veces asociada con la insensibilidad del sector privado) y a las miserias del poder. Puede que por momentos la película resulte un poco demagógica en su glorificación de esos personajes nobles y queribles, sencillos, algo torpes y siempre bienintencionados, pero Yo, Daniel Blake funciona bien sobre caminos previsibles por los que nos conduce.

Por primera vez en su vida, y víctima de problemas cardíacos, DANIEL BLAKE, carpintero inglés de 59 años, se ve obligado a acudir a las ayudas sociales. Sin embargo, a pesar de que el médico le ha prohibido trabajar, la administración le obliga a buscar un empleo si no desea recibir una sanción. En el transcurso de sus citas al “JOB CENTER”, Daniel se cruza con KATIE, una madre soltera de dos niños que tuvo que aceptar un alojamiento a 450 km de su ciudad para evitar que la envíen a un hogar de acogida. Prisioneros de la maraña de aberraciones administrativas actuales de Gran Bretaña, Daniel y Rachel intentarán ayudarse mutuamente.

 

La habitación en llamas de Michael Connelly

La habitación en llamas de Michael Connelly es un libro propio del verano que nos deslumbra por lo trepidante de la acción y la narración, con un final sorprendente. Es un nuevo caso del detective Harry Bosch que nos subyuga en sus nuevas entregas y el bautismo de fuego para su nueva compañera, la detective Lucía Soto.

No hay muchas víctimas que mueran una década después de que se cometa el crimen. Así pues, cuando un hombre fallece por las complicaciones derivadas de un balazo recibido diez años antes, a Harry Bosch le corresponde un caso en el que el cuerpo todavía está fresco pero apenas hay ninguna otra pista. Incluso para un policía veterano sería un caso complicado. Y la nueva compañera de Bosch en el Departamento de Policía de Los Ángeles, la detective Lucía Soto, no tiene ninguna experiencia en homicidios. A Bosch y a Soto se les encarga resolver un caso de alta tensión y con implicaciones políticas. Empezando por la bala que ha permanecido alojada durante años en la columna vertebral de la víctima, los detectives deben conseguir nuevas pistas a partir de pruebas reunidas años atrás, y éstas pronto revelan que el disparo no tuvo nada de aleatorio. Cuando la investigación gana velocidad, conduce a otro caso sin resolver en el que todavía hay más intrigas por descubrir; Harry Bosch y Lucía Soto deben decidir si vale la pena arriesgarlo todo para encontrar la verdad o si es más seguro dejar que algunos secretos permanezcan enterrados.

En la prensa americana lo tienen como un ídolo:

«Ésta es la mejor serie policial escrita en Estados Unidos..» The Washington Post

«Bosch se ha convertido en una de las figuras más populares e imperecederas de la novela policíaca estadounidense.» The Chicago Tribune

«Connelly convierte A Harry Bosch en un personaje nuevo y original en cada aparición.» The Miami Herald

 

 

Corto Maltés. Equatoria de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Estoy encantado de poder volver a disfrutar una nueva aventura de Corto Maltés, en esta caso Corto Maltés. Equatoria de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero que conserva buena parte de la emoción de la que nos tenía acostumbrado el gran Hugo Pratt, almamater de esta saga que continúa con el mismo espíritu. Aquí no lleva desde la cuna de Venecia a recónditos rincones de África, y nos vuelve a sorprender cómo entremezcla con personajes reales, los más significativos Winston Churchill o Contantino Cavafis; o lugares emblemáticos como Alejandría o la misma Equatoria. Pero lo mejor es que existe un cierto continurá cuando al final dialoga con Alejandría: “Este barco no hace escala en Malta”. “Lo sé”. “¿Dónde irás en cuanto desembarques”. “¿Quién sabe? …. a cualquier lugar menos a Ítaca”.

Kazuo Ishiguro, premio Nobel de literatura 2017

Estoy muy contento que le hayan concedido este año el premio Nobel de literatura a Kazuo Ishiguro porque es un autor que he seguido con pasión estos años y por que me parecen muy subyugantes los mundos que recrea. Desde The remain of the days, los restos del día que lo dio a conocer mundialmente, e incluso se hizo una magnífica película; o the artist of the floating world, que disfruté en inglés en su momento; o la última el gigante enterrado, recientemente referencia da aquí el 18/12/2016. https://sildavia9.wordpress.com/2016/12/18/el-gigante-enterrado-de-kazuo-ishiguro/

Tan sólo mi enhorabuena y agradecimiento.

Captain Fantastic de Matt Ross

Captain Fantastic de Matt Ross es una película llena de ilusiones y tragedias personales, pero te enseña lo hermoso y duro que puede ser la vida. Aquí el personaje de Viggo Mortensen, y el actor como tal, adquiere una nueva dimensión que ya nos había maravillado anteriormente, pero aquí da ese salto cualitativo que le acerca al Olimpo no sólo de los grandes actores sino el de los míticos.

Ben (Viggo Mortensen) es un hombre que ha pasado diez años viviendo en los remotos bosques situados en el noroeste de los Estados Unidos criando a sus seis hijos, varios de ellos junto a su mujer. Aislados totalmente de la vida moderna, de las comodidades de las ciudades y de la sociedad de consumo, Ben es un padre devoto que ha inculcado en sus hijos una peculiar forma de pensar y vivir la vida. Sin embargo, una trágica noticia hace que la peculiar familia deba dejar temporalmente su modo de vida en la naturaleza y volver a la civilización.

Además otra personalidad adquiere un protagonismo inusitado: Noam Chomsky.

Roco Vargas. Júpiter de Daniel Torres

Roco Vargas. Júpiter de Daniel Torres, después de mucho tiempo volvemos a una continuación de esta historia que nos subyugó en los 80 y sigue teniendo mucho predicamento entre aquellos que seguimos amando el mundo del Cómic/Tebeo/Banda Diseñada. Además este reencuentro nos hace percibir personalmente el paso del tiempo y lo que supone esta historia, la complejidad de la misma, y que nos es un mero divertimento; siempre Daniel Torres va más allá y nos hace pensar en este devenir de la cosas. ¡Un placer!

LA CLAVE DE UN NUEVO FUTURO SE HALLA EN EL PASADO DE ROCO

Roco Vargas yace en coma tras las heridas sufridas durante su última aventura. En su mente se proyectan imágenes de su pasado. Algo está atrayéndole hacia un momento concreto de su vida. Un momento que cambiará el mundo tal y como lo concebimos.

Daniel Torres nos trae una nueva entrega de su aventurero más carismático. Creado en los años ochenta, ha acompañado la trayectoria del artista hasta nuestros días. Una obra retrofuturista imprescindible para comprender el cómic español contemporáneo que ha sido traducida a multitud de idiomas.

Viñetas do Atlántico 2017

Aínda que sexa 2 meses despois, quero referencia aquí un hito histórico e singular como é os 20 anos de Viñetas do Atlántico na súa edicción do 2017. Un feito singular que durante todo este tempo recorre e impregna a cidade da Coruña dun xeito moi especial. E temos que dar a nosa mención especial o os meus persoales parabéns a figura sen a cal isto sería posible, e non pode ser outra que Miguelanxo Prado; o seu esforzo e adicación ano a ano fai esto posible. ¡Moitas gracias e por moito tempo!

Este ano “Viñetas desde o Atlántico” celebrouse na Coruña no mes de agosto, como ven sendo habitual desde o ano 1998 e está encadrado dentro das actividades da Concellería de Cultura do Concello de A Coruña. O amplísimo conjunto de exposiciones (este ano 6 e con o percorrido por todas elas te agasallaban co catálogo deste ano), artistas invitados, charlas e conferencias que pretenden dar unha visión o máis amplia posible do mundo do Cómic/TBO/Banda Deseñada a nivel internacional. Estas actividades eminentemente culturais se complementan coa feria de libreros e editores. Tamén nella se realizan presentacións de novidades editoriales e actividades lúdicas. A entrada as exposiciones e conferencias, e o accesoá feria e as súas actividades son totalmente gratuitos.

La asamblea de los muertos de Tomás Bárbulo

La asamblea de los muertos de Tomás Bárbulo es una historia sorprendente y sorpresiva de novela negra que me recomendó Begoña y que me ha sorprendido en cada una de sus acciones y el seguimiento del argumento. Este autor coruñés, un punto a su favor para que eligiese su lectura, nos va introduciendo en una historia posible pero que cada vez se va complicando más, hasta un final que le da sentido a todo lo que ha acontecido. Quizás a partir de ahí me interesa mucho más como le continuará la vida al saharaui, sin ánimo de hacer spoilers.

Entre bromas y pullas, cuatro parejas inician un viaje al norte de África en un minibús alquilado. A primera vista, parecen unos turistas con ganas de disfrutar a tope de sus vacaciones, pero en realidad los hombres forman parte de una banda de delincuentes madrileños de poca monta y se dirigen a Marrakech con un encargo muy concreto: desvalijar un banco durante la feria de orfebrería que se celebrará en la ciudad.

El cerebro de la operación, un joyero francés conectado con la jet set internacional, les proporcionará un guía y un contacto sobre el terreno, y, una vez finalizada la tarea, una bolsa de nada menos que dos millones de euros. Sin embargo, pronto surgirán los primeros motivos de inquietud, y lo que debía ser un trabajo rápido y limpio deriva en una serie de acontecimientos imprevisibles que arrastran a los ufanos maleantes a una situación que jamás habían imaginado.

De sorpresa en sorpresa, con un ritmo trepidante, unos diálogos descarnados y un afilado sentido del humor, Tomás Bárbulo conduce al lector hasta un asombroso final que otorga a la historia una dimensión insospechada.

Detroit de Kathryn Bigelow

Detroit de Kathryn Bigelow es una película francamente interesante, que desvela las atrocidades comentidas por la policia en los años 60, más concretamente en 1967, en la cruenta lucha por los Derechos Civiles en USA. La historia no por conocida resulta menos trágica. Además está magníficamente bien contada desde una narrativa diferente que ya se vislumbra en el principio, no perdéselo, porque te imbuye en el espíritu de lo que va a ocurrir después.

Película ambientada durante los disturbios raciales que sacudieron la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan, en julio de 1967. Todo comenzó con una redada de la policía en un bar nocturno sin licencia, que acabó convirtiéndose en una de las revueltas civiles más violentas de los Estados Unidos.

Resulta una película coral cargada de tensión y sentimiento, que te atrapa por lo que acontece en la pantalla, pero también trasciende porque lo relacionas con los acontecimientos que se han producido este mismo verano en USA y se viene repitiendo reiteradamente en los últimos tiempos.

¡Son hechos para no olvidar y tenerlos muy presentes!

Dunkerque [Dunkirk] de Christopher Nolan

Dunkerque [Dunkirk] de Christopher Nolan es una película que narra la crueldad de la guerra en sí y las tragedias individuales que vive cada persona en particular; elimina toda épica y se ciñe a las miserias de esta sin razón. Ves en pequeños detalles el sufrimiento, los padecimientos y las crueldades que provoca la guerra. Magníficamente bien narrada, permite entender, o al menos aproximarnos, a un episodio de una guerra a todos aquelos que por suerte no hemos tenido ese contacto directo.

Año 1940, en plena II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeados por el avance del ejército alemán, que ha invadido Francia. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca.

Por cierto. existe un magnífico artículo en El Mundo (Carlos A. FONT GAVIRA. que traza los paralelismos que hubo entre Dunkerque y la batalla de Elviña en A Coruña en 1809.

Dunkerque ocurrió antes en La Coruña y allí murieron más.

(Game of Thrones) Juego de Tronos XXXXI: Rocadragón [Dragonstone]

Rocadragón [Dragonstone] está en Euskadi y es San Juan de Gaztelugatxe (Bizkaia) y la playa de Zumaia (Guipuzkoa).

Ya quisieran en Poniente tener un lugar así

Rocadragón es la fortaleza de la Isla de Rocadragón. Fue la fortaleza ancestral de la Casa Targaryen hasta la Guerra del Usurpador, cuando el rey Robert I se la concedió a su hermano Stannis Baratheon. Tal vez en preparación para su eventual cruce del Mar Angosto, el Feudo Franco de Valyria, estableció su puesto de avanzada más occidental en la isla que llegaría a ser conocida como Rocadragón unos doscientos años antes de la Maldición. Ningún rey se opuso a pesar de que los señores del mar Angosto hicieron algunos esfuerzos para resistirse; a pesar de ello la fuerza de Valyria era demasiado grande y ocuparon la isla. La fortaleza fue construida al pie del volcán Montedragón con las artes arcanas de la Antigua Valyria. Se dice que los magos de Valyria no tallaban y cincelaban como vulgares albañiles, sino que trabajaban la piedra con fuego y magia igual que haría un alfarero con la arcilla. De hecho, las edificaciones adoptan formas fantásticas de dragones acuclillados o a punto de emprender el vuelo y en lugar de almenas los muros están coronados con miles de gárgolas que representan seres fantásticos: grifos, demonios, mantícoras, minotauros, basiliscos, sabuesos infernales, dragones alados, dragones con cabeza de ave, etc. Otros dragones más pequeños enmarcan las puertas, las antorchas se sujetan con zarpas de dragón, grandes alas de piedra envuelven la herrería y la armería, las colas forman arcos, puentes y escaleras exteriores.

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Historia: Los Targaryen se instalaron en la Isla de Rocadragón huyendo de la Maldición de Valyria. La fortaleza fue construida en tiempos del Feudo Franco de Valyria con avanzadas técnicas valyrias de construcción que se perdieron con la Maldición. Algunos dicen que se construyó con fuego y magia. Fue el asentamiento de los Targaryen hasta la conquista de los Siete Reinos por parte de Aegon I. Desde entonces sirvió como sede del heredero al Trono de Hierro, siendo éste llamado Príncipe de Rocadragón. En tiempos de Aerys II Targaryen el comandante de la Guardia del Mar era un hombre llamado Tristimun, azote de los contrabandistas. Tras la Rebelión de Robert y la caída de la dinastía Targaryen, Robert Baratheon nombró a su hermano, Stannis Baratheon Señor de Rocadragón, donde fundó la Casa Baratheon de Rocadragón.

 

(Game of Thrones) Juego de Tronos XXXX: 7ª Temporada: muertes relevantes

Las muertes más relevantes, o casi muertes, en la 7ª temorada de Juego de Tronos han sido:

Nyneria Sand (en el 2º capítulo). Jessica Henwick como Nymeria Arena.

Obara Sand (en el 2º capítulo). Keisha Castle-Hughes como Obara Arena .

Ellaria Sand (en el 3º capítulo), con dudas. Indira Varma como Ellaria Arena.

Tyene Sand (en el 3º capítulo), con mis dudas. Rosabell Laurenti Sellers como Tyene Arena.

Lady Olena (en el 3º capítulo). Diana Rigg como Olenna Redwyne.

Randyll Tarly y Dickon Tarly (en el 5º capítulo). James Faulkner como Randyll Tarly y Tom Hopper como Dickon Tarly.


Thoros de Myr (en el 6º capítulo). Paul Kaye como Thoros de Myr.



Benjen Stark “Manos frías” (en el 6º capítulo). Joseph Mawle como Benjen Stark.



Viserion (en el 6º capítulo)- “zombie del ejército de los muertos”.



Petyr Baelish “Meñique” (en el 7º capítulo). Aidan Gillen como Petyr Baelish.

Braga 2017

Después de unos años volvemos a Braga y siempre nos recibe muy bien.


(Game of Thrones) Juego de Tronos XXXIX: 7ª Temporada (7º) El dragón y el lobo [The dragon and the wolf]

(Game of Thrones) Juego de Tronos XXXIX: 7ª Temporada (7º) El dragón y el lobo [The dragon and the wolf].


La reunión definitiva

Ha costado, pero siete temporadas después, los personajes en este capítulo han estado más juntos (al menos físicamente) unos de otros que nunca. El encuentro es en Pozo Dragón, a donde llegan en barco Tyrion, Jon, Theon, Jorah, El Perro y compañía (incluido el zombi que apresaron Más allá del Muro). Al recinto llegan guiados por Bronn y Brienne (que fue a Desembarco en sustitución de Sansa, recordemos). Poco después, hacen acto de presencia Cersei, Jaime, la Montaña, Euros y compañía. Antes, Cersei había dejado claro a la Montaña cómo debía actuar en caso de que se complicaran las cosas: primero, muerte a “la ramera del pelo dorado”, luego a Tyrion y después, Jon; el resto, como guste. En el encuentro la tensión se puede cortar con un cuchillo de acero valyrio: cruces de miradas entre Brienne y Jaime, Cersei y Tyrion, Euron y Theon, El Perro y la Montaña.
Pero falta ella, la khaleesi, la madre de dragones. Que llega a lomos de Drogon haciendo alarde de su poderío dragonil. Eso es una entrada y lo demás son tonterías. “Llevamos un rato esperando”. A Cersei no la impresionas tan fácilmente. Tras lograr callar a Euron, Tyrion toma la palabra para, junto a Jon, explicar qué pintan ahí: quieren una tregua para luchar juntos contra el enemigo común: los muertos. Es el turno de mostrar a Cersei la prueba de que esos seres existen. Lógicamente, flipa. Después de que el Perro lo corte en tres partes, Jon demuestra que se les puede matar con fuego o vidriagón. “Solo hay una guerra que importa: la Gran Guerra. Y ya está aquí”, dice el bastardo (dejadnos que le llamemos así por última vez) de los Stark.

Euron dice que ya tiene bastante con esto y que se retira a su isla a vivir tranquilo. Y Cersei acepta la tregua siempre que el Rey en el Norte se quede en el norte. Pero Jon no quiere faltar a su palabra a Daenerys, y dice públicamente que no puede servir a dos reinas, “y he prometido servir a la reina Daenerys, de la casa Targaryen”. Así que no hay trato.

Tyrion se ofrece a ir a hablar con su hermana para intentar arreglar las cosas. “Estoy a punto de entrar en una sala con la mayor asesina del mundo”, dice el enano a su hermano Jaime mientras se despiden, por lo que pueda pasar. Dentro, Cersei reprocha a Tyrion la muerte de su padre y de sus hijos, y que lleve a Daenerys ante ella y que, encima, venga como aliada de su otro enemigo, cosa que Tyrion (ni nadie allí) sabía. Mientras, en Pozo Dragón Jon y Dany tienen otra charla de esas suyas de ir acercando posturas (hasta que las acerquen del todo más adelante, como veremos). Y Jon pone en duda la supuesta infertilidad de Daenerys. Ojo que igual puede haber heredero para el Trono de Hierro por aquí, que están insistiendo demasiado en este asunto. ¿A ver si aquella bruja no tenía razón…?
Tyrion y Cersei vuelven al ruedo. Y sí, parece que ha surtido efecto la charla y la reina accede a ofrecer su ejército para la Gran Guerra. Qué felices todos… Pero esto no ha terminado. Antes, vayamos a Invernalia, que allí también hay tela que cortar.

Traiciones y hermanos

En Invernalia tenemos a las hermanas Stark enfrentadas por culpa de Meñique. Sansa comenta con él la alianza de Jon con Daenerys y, también, cuáles pueden ser las verdaderas intenciones de Arya. El consejo de Meñique es que se ponga en lo peor, porque seguramente sea cierto. Por lo que Sansa dice que Arya seguramente quiera matarla por traicionar a su familia. Más adelante, Sansa convoca a su hermana ante su presencia y la de Bran, Meñique y miembros de su consejo. La joven Stark parece acudir con el afán de saldar por fin sus diferencias. Empieza Sansa: “se os acusa de asesinato y se os acusa de traición. ¿Cómo os declaráis, lord Baelish?”

Porque en realidad, quien iba a ser sometido a juicio no es Arya, sino Meñique. Los tres hermanos Stark dejan claras todas las veces en las que ha traicionado a alguien de su familia, empezando por el enfrentamiento que llevó a los Stark a la situación en la que están y enfrentando a su madre con su hermana. Meñique intenta defenderse, incluso pide piedad de rodillas, pero no sirve de nada. Sansa está firme en su decisión y Arya es la ejecutora: Meñique muere degollado. Aplausos al otro lado de la pantalla.
Planes (y no planes) de defensa

De vuelta a Rocadragón, Jon, Daenerys y demás empiezan a planear cómo acometer la guerra contra los caminantes blancos. La idea es que Jon y Daenerys lleguen al norte juntos para que los señores del Norte no la vean como una amenaza.
Theon mientras por fin da un paso adelante para tratar de rescatar a su hermana. Tras una charla con Jon, decide ir al rescate de Yara. Pero sus hombres no están por la labor. El cabecilla del grupo da una paliza a Theon, que resiste a duras penas, pero cuando trata de golpearle en donde más duele a los hombres, la ausencia de dolor de Theon y el desconcierto de su agresor hace que cobre una ventaja que Theon aprovecha hasta matar a su oponente a golpes. Para que luego digan que no tiene ventajas haber sido castrado…
Mientras, en Desembarco del Rey, Jaime también está planeando cómo marchar hacia el norte para ayudar en la guerra. Pero Cersei llega para quitarle esas ideas locas de la cabeza. “Que los monstruos se maten entre ellos”. Su hermano, que parece mentira que no la conozca, alucina. Ella también le dice que en realidad Euron no ha huido a las Islas del Hierro sino que se dirige a Essos para pedir la ayuda de la Compañía Dorada. Lógicamente, Jaime se siente traicionado, pero ella dice que el que le traicionó es él al reunirse con Tyrion para conspirar. Por un momento, con la Montaña al lado y Cersei enfurecida, llegamos a temer por la vida de Jaime, pero algo de corazón tiene la mujer y deja que su hermano y padre de sus hijos se vaya.


Toda la verdad sobre Jon
Llegamos a otro de los grandes momentos del capítulo. Sam llega a Invernalia y se encuentra con Bran. “No sabía si me recordarías”. “Lo recuerdo todo”. Sam viene decidido a ayudar a Jon en su lucha contra los Caminantes. Pero Bran antes le suelta todo lo que sabe sobre Jon: que en realidad es hijo de Rhaegar Targaryen (hermano de Daenerys) y Lyanna Stark (hermana de Ned), por lo que sería un bastardo de apellido Arena al haber nacido en Dorne. Pero Sam añade un dato fundamental a esto: no es bastardo. Como leyó en voz alta Gilly en la Ciudadela, Rhaegar y Lyanna se habían casado en secreto. Antes de morir, Lyanna dio su hijo a su hermano pidiéndole que le cuidara y diciéndole su nombre: Aegon Targaryen. “Es el legítimo heredero del Trono de Hierro”, sentencia Bran. “Debe saberlo. Debemos decírselo”.
Para hacer más inquietante la revelación, mientras lo estamos conociendo todo a través de algún flashback y de la conversación entre Bran y Sam, Jon va a la habitación de Daenerys y las posturas que antes habían ido acercando, ahora ya terminan pegadas del todo. Y mientras conocemos que son tía y sobrino, ellos consuman su relación en la cama. Obviamente, ellos no tienen ni idea, y cuando lo sepan (si es que llegan a saberlo) posiblemente ya no les importe. Los Targaryen son así.

Ya están aquí…
Pero si la revelación del verdadero nombre de Jon y su condición de heredero del Trono de Hierro es impactante, más todavía es lo que queda de capítulo. Vamos al Muro gracias a los cuervos de Bran, que lo ve y lo sabe todo y no cuenta (casi) nada. El invierno es más duro que nunca. Tormund y Beric se asoman a la torre y ven llegar el ejército de zombis de los Caminantes Blancos. Se ponen alerta. Pero de poco sirve que se preparen. Porque el Rey de la Noche aparece montado a lomos de Viserion, que con su fuego azul logra derribar el Muro. Ya no hay nada que frene a los muertos. El fin está a la vuelta de la esquina.  


Desembarco del Rey

Jon Nieve (Kit Harington) y Tyrion Lannister (Peter Dinklage), junto con sus consejeros y acompañantes, además del espectro capturado y prisionero en una caja, llegan a Desembarco del Rey y son acompañados a Pozo Dragón por Bronn (Jerome Flynn). Cersei (Lena Headey) y Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) llegan, y los dos bandos comienzan a esperar a que Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) comparezca a la reunión. Daenerys aterriza en Pozo Dragón a lomos de Drogon. Cersei, Jon y Daenerys miran como el Perro (Rory McCann) saca una caja, que abre y revela al espectro capturado más allá del Muro. El espectro se dirige hacia Cersei, pero es arrastrado por sus cadenas y partido en dos por el Perro. Como demostración, Jon explica como se acaba con ellos, quemando el brazo del espectro y posteriormente clavando un puñal de vidriagón en el torso de la criatura, y pide la ayuda de Cersei en la “gran guerra” contra los Caminantes Blancos. Esto asusta a Euron Greyjoy (Pilou Asbæk), que sale de la reunión y afirma que se dirige de nuevo a las Islas del Hierro.

Cersei acepta ayudar bajo la condición de que el Norte no pelee contra los Lannister, confiando en Jon como el hijo de Ned para mantener su palabra. Después de haber prometido su lealtad a Daenerys, Jon se niega a aceptar estos términos. Cersei se va y se niega a ayudarlos. Tyrion va a la Fortaleza Roja para discutir esto con su hermana en privado, y parece tener éxito en conseguir que ella acepte enviar su ejército al norte en la lucha contra los Caminantes Blancos. Más tarde, sin embargo, Jaime comienza a preparar el ejército para el viaje hacia el norte, pero Cersei lo detiene y admite que estaba mintiendo, y no tiene intención de ayudar. También revela que Euron se fue para transportar a la Compañía Dorada, un grupo de mercenarios, a Poniente. Disgustado, Jaime sale de la capital -no sin antes ser amenazado por Cersei para que Ser Gregor Clegane (Hafþór Júlíus Björnsson) lo mate- y empieza a dirigirse al norte, diciendo que dio su palabra y que tiene la intención de mantenerla.
Cuando Jaime se va, comienza a nevar: el invierno finalmente ha llegado a las tierras de la Corona y al Sur. Desembarco del Rey comienza a oscurecerse mientras las nubes la cubren, nevando por toda la ciudad.

Rocadragón
Jon, Daenerys, y sus consejeros llegan de nuevo a Rocadragón. Theon Greyjoy (Alfie Allen) se acerca a Jon, y los dos discuten sus enemistades. Jon afirma que Theon es tanto un Stark como un Greyjoy, y Theon recuerda el abandono de su hermana, Yara. Theon regresa junto a sus hombres y les informa que van a salvar a su hermana, pero acaba enfrentándose al líder del grupo, quien se oponía rotundamente, y casi es golpeado hasta la muerte. Theon es capaz de ganar al final, sin embargo, y comanda a sus hombres a rescatar a Yara.

Invernalia

Lord Petyr Baelish (Aidan Gillen) se reúne con Sansa Stark (Sophie Turner) y los dos comienzan a discutir el comportamiento amenazante de Arya (Maisie Williams) después de la revelación de la carta en la que se pidió lealtad al rey Joffrey. Meñique intenta que Sansa piense de la misma manera que él; cuestionando los motivos de la gente. Más tarde, Arya es llevada ante Sansa y Bran (Isaac Hempstead-Wright), así como a los señores del Norte y el Valle. Sansa declara una acusación de asesinato y traición, pero dirige la misma hacia Meñique, en lugar de Arya. Meñique está confundido, inicialmente, pero Sansa comienza a enumerar sus crímenes, incluyendo el asesinato de Lysa y Lord Jon Arryn, traicionando a su padre, Ned, y comenzando la guerra entre los Stark y los Lannister. Meñique lo niega diciendo que nadie estaba allí para ver su traición a Ned, pero Bran repite las últimas palabras de Meñique a Ned antes de colocarle un cuchillo a la garganta de su padre: “Os advertí que no os fiárais de mí”. Meñique se arrodilla y pide misericordia, pero Sansa se niega a escuchar, y Arya le corta la garganta, matándolo. Las dos hermanas hablan sobre las almenas de Invernalia, aceptando que el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive.

Más tarde, Samwell Tarly (John Bradley) llega a Invernalia. Se reúne con Bran, quien revela que fue testigo del nacimiento de Jon en la Torre de la Alegría, siendo su madre Lyanna Stark (Aisling Franciosi), creyendo inicialmente que Jon era un bastardo llamado Jon Arena. Sin embargo, Sam recuerda el pasaje descubierto por Elí revelando que Rhaegar Targaryen (Wilf Scolding) anuló su matrimonio con Elia Martell y se volvió a casar con Lyanna en una ceremonia secreta. Bran accede a esta memoria y atestigua el matrimonio, así como el verdadero nombre de Jon, Aegon Targaryen, y deduce que Jon es el verdadero heredero del Trono de Hierro.

En el Mar Angosto
Jon y Daenerys son mostrados a bordo de un barco en el Mar Angosto rumbo hacia el Norte. Jon va al camarote de Daenerys, y ceden a su mutua atracción, teniendo relaciones sexuales. Tyrion es visto fuera de la habitación.

Guardiaoriente del Mar
Mientras que Beric Dondarrion (Richard Dormer) y Tormund (Kristofer Hivju) están patrullando a lo largo de las murallas, el ejército de los muertes llega frente a Guardiaoriente del Mar, con el Rey de la Noche y su dragón espectro, Viserion. El Rey de la Noche comienza a quemar el Muro con la llamarada azul de Viserion, y el Muro empieza a desmoronarse. Una parte del Muro se derrumba, permitiendo que los Caminantes Blancos y su ejército pasan al sur, ya en territorio de los Siete Reinos.

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