La red de Protección de Andrea Camilleri

La red de Protección de Andrea Camilleri es el antepenúltimo libro de la serie de Salvo Montalbano que nos deleita todas las primaveras y que echaremos profúndamente de menos cuando se nos acaben. En este libro aparecen todas sus claves, pero sobre todo su espíritu y su esencia, ese sentido del humor inefable (hubo un momento que me reí como hacía mucho tiempo que no me reía con un libro) y ese gusto por el comer en la trattoría de Enzo y los platos de Adelina. La investigación es casi lo de menos, lo importante es el fresco que nos regala. Anque también nos deja una profunda reflexión al final: “Hacía tiempo que sabía la verdad, en determinadas ocasiones, era mejor mantenerla bien guardada en la oscuridad más profunda, sin la luz siquieda de una ceriilla“.

En una ciudad transformada en set de rodaje, Montalbano se enfrentará a nuevos dilemas de actualidad.

La cotidianidad de Vigàta se ve completamente trastocada cuando la ciudad se convierte de la noche a la mañana en un set de rodaje ambientado en los años cincuenta. Mientras todos colaboran energicamente en la película, un incidente pone en jaque a la población: un tiroteo en el instituto.

El comisario iniciará una investigación sobre el mundo de los adolescentes que lo llevará a enfrentarse a la realidad agazapada tras las redes sociales. Entre los misterios del pasado, las incertidumbres del presente y el deseo de protegernos a nosotros y nuestros seres queridos, La red de protección nos sumerge en los problemas más acuciantes de hoy: las nuevas generaciones y sus hábitos, la inmigración, el debate ecológico y los beneficios y las trampas de internet.

Miss Marte de Manuel Jabois

Miss Marte de Manuel Jabois es un libro subyugante, intrigante y lleno de melancolía, que te sorprende y te entristece a partes iguales, pero sobre todo revive un espíritu de libertad que se desvanece en los momentos actuales.

A Manuel Jabois lo descubrí primero por su palabra sin imagen en la radio que siempre me sorprendió por su certeza y ternura. Después me intrigó su imagen de otro tiempo, y según nos cuentan los que le conocen, de un tímido empedernido. A continuación sus artículos comprometidos y valientes que nunca escurren temas candentes. Y por último, esta novela que me ha dejado completamente subyugado.

1993. Mai, una chica muy joven con una niña de dos años, llega a un pueblo de costa poniéndolo todo patas arriba. Enseguida hace amigos, conoce a Santi, se enamoran al instante y al cabo de un año celebran una boda que acaba en tragedia, cuando la noche de la fiesta la hija de Mai desaparece misteriosamente.

2019. La periodista Berta Soneira se dispone a rodar un documental sobre el suceso ocurrido veinticinco años atrás. Para ello, entrevista a todos los que aún lo recuerdan, reescribiendo el relato de un día que cambió la vida de todos.

Yuruldelgger de Ian Manook

Yuruldelgger de Ian Manook (seudónimo del francés Patrick Manoukian) es una trilogia novela negra, muy negra, que acontece en Mongolia, y pese a lo exótico resulta tremendamente realista y encuadrada en la mejor literatura de este género.

Esta trilogía está compuesta por:

Muertos en la Estepa.

Tiempo salvajes.

La muerte nómada.

Esta saga mongola descubre un insólito escenario de novela negra donde están desapareciendo las tradiciones ancestrales. Una Mongolia en la que poco queda de la gloria de Gengis Kan, con una rampante corrupción política, unos recursos naturales explotados por empresas extranjeras y donde “está desapareciendo” el modo de vida nómada, con tradiciones ancestrales ). Manook cierra la serie con ‘La muerte nómada’, donde Yeruldelgger abandona la policía y la capital, Ulán Bator, hacia la estepa, en busca de paz espiritual. Es un protagonista original, mineral, granítico y sólido como Mongolia. Yeruldelgger, que se crió con un monje shaolín, intenta resolver los problemas respetando la tradición, pero se da cuenta de que no puede y se ve obligado a ser más violento de lo que desea. Al final del primer libro, ‘Muertos en la estepa’, es un hombre enfadado. En el segundo, ‘Tiempos salvajes’, está enfadado por estar enfadado y resuelve los casos al precio de perderlo todo: el respeto por la tradición, parte de su familia, amigos y su trabajo. El tercer libro no podía dejarlo así, porque está rodearlo de mujeres, que tienen un papel excepcional, e insistir en el lado oscuro de algunas tradiciones.

La hora de los hipócrita de Petros Márkaris

La hora de los hipócrita de Petros Márkaris nos vuelve a sorprender con asuntos que son muy relevantes en la actualidad, aunque sean en Grecia, pero están muy presentes en nuestra sociedad. Estamos cada vez más familiarizados con la familia y los trasuntos de Kostas Jaritos, pero sobre todo cómo discurre la historia que es para disfrutar de su lectura, en el verano siempre novela negra, y cómo no, también para pensar.

Para Jaritos, el esperadísimo nacimiento de su nieto conlleva un significativo cambio en su vida privada. Sin embargo, la alegría por ese emotivo acontecimiento se ve eclipsada por la llamada que le anuncia el asesinato de un famoso empresario, un poderoso hotelero, muy conocido por sus contribuciones benéficas. ¿Un nuevo grupo terrorista? ¿Una venganza personal? No bien empieza la investigación, aparece un manifiesto reivindicando la muerte del magnate, sin explicar, sin embargo, los motivos; eso debe averiguarlo la policía, a la que los autores del manifiesto califican de esbirro del poder. Sólo se afirma que el hotelero merecía la muerte. No será la única víctima que se cobre ese extraño grupo. Todas ellas irreprochables, aparentemente. Hasta que Jaritos empiece a escarbar.

Loba Negra de Juan Gómez-Jurado

Loba negra de Juan Gómez-Jurado es la continuación de Reina Roja y nos vuelve a introducir en las andanzas de Antonia Scott y Jon Gutiérrez; pero no debo decir absolutamente nada sobre el argumento para no hacer spoilers como dice el autor y voy a seguir su súplica. Tan sólo, como aparece en la sinopsis: Vuelve Antonia Scott en la esperada continuación de Reina roja. SEGUIR VIVA Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma. NUNCA FUE Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla. TAN DIFÍCIL La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada. Pero quizás me enternece más el personaje de Jon con todos sus trasuntos.

Lectura muy fácil para el verano que ya deseamos su continuación; porque como a parece en los Cómics/TBO: continuará …

Tirar del hilo de Andrea Camilleri

Tirar del hilo de Andrea Camilleri es una de las últimas novelas en las que podremos disfrutar con nuestro Salvo Montalbano y trasladarnos en mente y espíritu por una Sicilia recreada prodigiosamente por el autor. Lo vamos a echar mucho de menos, porque cada año leer estas novelas es como reencontrarnos con seres muy queridos. La trama con ser importante, pierde su importancia, y nos inmiscuirnos en el ambiente y los avatares de estos personajes que nos resultan tan familiares. En este libro resulta muy curioso cómo Andrea Camilleri le hace dos guiños a su compañero y colega del norte.

Hasta la isla de Vigàta, en Sicilia, llegan numerosas pateras cargadas de inmigrantes. Personas que han conseguido sobrevivir a las terribles olas y a la larga hambruna. Sin embargo, a pesar de haber logrado su objetivo, ahora se encuentran sin medios ni garantías. Por es motivo, tanto el comisario como sus hombres se unen en el deber de ayudar. Como si esto no fuera suficiente, Montalbano tiene que acudir a las bodas de planta de unos amigos. Para la ocasión, acude a una de las más conocidas sastrerías de Vigàta y se pone en manos de Elena. Sin embargo, para su sorpresa, Elena aparece salvajemente asesinada con unas tijeras. Montalbano, con la inusual ayuda del gato de la víctima, se encargará de buscar al responsable del crimen.

COVID19-Coronavirus 2020, diario de un confinamiento.

COVID 19. Coronavirus 2020. Diario de un confinamiento.

Este es de forma aproximada el Diario de un Confinamiento desde el 14 de marzo de 2020 hasta el 21 de junio 2010 (100 días); aquí os dejo algunas de las actividades culturales que he podido realizar:

Por cierto, en estos 100 días de confinamiento he recorrido: 1.492 kilómetros y he andado 2.426.666 pasos; ¡ahí es nada!

Polvo y sombra [#6] de Antonio Manzini

Polvo y sombra [#6] de Antonio Manzini continúa la saga de Rocco Schiavione y aparece más negro que nunca, incluso al final sin llegar a hacer spoiler. Se le considera heredero de Andrea Camilleri después de que nos ha dejado, pero pienso que va un punto más allá en la desazón y en el retrato de la sociedad itiliana. Me gusta en especial por la continuidad del personaje y sus compañeros de viaje. Cada uno de los libros no se queda sólo en la narración detectivesca o policial, refleja otro tipo de cosas y situaciones que nos resultan interesantes como la vida.

El buen tiempo no acaba de llegar a Aosta y el subjefe Rocco Schiavone tiene que lidiar con dos crímenes mientras repasa latín con Gabriele, el vecino adolescente cuya madre nunca está en casa. El cadáver de una transexual ha aparecido en el río Dora y casi a la vez, en un prado a las afueras de la capital, un pastor ha descubierto el cuerpo inerte de un hombre que esconde, en el bolsillo, una nota con el número de móvil de Schiavone. Y cuando el subjefe empieza a olerse que no se trata de un homicidio sin importancia, como pretenden algunos mandos, sino de algo mucho peor, recibe instrucciones de abandonar la investigación. De nuevo, el policía más políticamente incorrecto sólo podrá aclarar lo que está pasando saltándose los procedimientos y enfrentándose a todos los estamentos y engranajes del poder.

Polvo y sombra, sexta entrega de la serie dedicada a Rocco Schiavone, que se ha encaramado a los primeros puestos de las listas de libros más vendidos de Italia, es una historia de sombras y traiciones que el subjefe intentará atrapar, pero que huyen dejándolo simplemente con el polvo de sus recuerdos. Considerado por la crítica y los lectores el heredero del gran Camilleri, un Antonio Manzini en estado de gracia borda una novela impecable, tan apasionante, divertida, irreverente y melancólica como su carismático protagonista.

Tiempos recios de Mario Vargas Llosa

Tiempos recios de Mario Vargas Llosa es una obra grande de este autor, que aunque puedas tener ciertos prejuicios en relación a su vida o pensamiento político, es indudable que cuando se pone en plan escritor es uno de los mejores, sin duda, y te permite disfrutar con la buena literatura. Esta obra, según mi humilde opinión, está a la altura de La fiesta del Chivo, pero si cabe, tiene la valentía de estar publicada en estos tiempos de confusión que permite arrojar cierta luz en todo este panorama y entender nuestro pasado. Pero sobre todo es literatura por como está narrado, hay un momento que están discurriendo dos conversaciones en tiempos y lugares diferentes, pero entiendes perfectamente lo que está aconteciendo en los dos lugares y cómo uno resulta inentendible sin el otro; estos artificios literarios hacen que no sea una crónica política o histórica sino una novela,

«¿Era la historia esa fantástica tergiversación de la realidad?»

Guatemala, 1954. El golpe militar perpetrado por Carlos Castillo Armas y auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA derroca el gobierno de Jacobo Árbenz. Detrás de este acto violento se encuentra una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina: la acusación por parte del gobierno de Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente.

Tiempos recios es una historia de conspiraciones internacionales e intereses encontrados, en los años de la Guerra Fría, cuyos ecos resuenan hasta la actualidad. Un suceso que involucró a varios países y en el que algunos verdugos acabaron convirtiéndose en víctimas de la misma trama que habían ayudado a construir.

En esta novela apasionante, que conecta con la aclamada La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa funde la realidad con dos ficciones: la del narrador que libremente recrea personajes y situaciones, y la diseñada por aquellos que quisieron controlar la política y la economía de un continente manipulando su historia.

Cuchillo [Harry Hole #12] de Jo Nesbø

Cuchillo [Harry Hole #12] de Jo Nesbø es sin duda una de las grandes obras de novela negra de los últimos años y la mejor de esta saga: la intriga, la sucesión de sospechosos y un desenlace magistral hacen que en más de 500 páginas te mantenga la atención y la intriga. Esta 12ª entrega sobre las andanzas de Harry Hole, nuestro policía más oscuro y tenebroso augura nuevas entregas, pero a buen segur discurrirán por terrenos muy diferentes; parece que la vuelta de tuerca ha sido definitiva y sólo tiene una oportunidad de reinventarse porque el culmen/epítome alcanzado aquí es muy difícil de superar. Quedamos enfervorizados para seguir de nuevo a este autor que siempre te sorprende y nunca deja indiferente.

LAS COSAS NO LE VAN NADA BIEN A HARRY HOLE

La única mujer a la que ha logrado amar, Rakel, lo ha echado de su vida. Ha sido readmitido en la policía de Oslo, sí, pero en un departamento infecto, lejos de los casos que sí quiere investigar: por ejemplo, devolver a la cárcel a Svein Finne, el sanguinario violador múltiple al que atrapó hace un puñado de años y que acaba de cumplir condena.

AMBOS DESEAN UNA VENGANZA ATROZ

Cuando todo va mal, aún puede ir a peor. Porque Harry ha vuelto a beber. Despierta una mañana sin recordar nada de lo sucedido la noche anterior y con las manos manchadas de sangre. Le tocará entrar de bruces en una pesadilla interminable en la que todas las salidas conducen a la muerte.

NUNCA SE ENFRENTÓ A UN CASO TAN OSCURO

La caza final ha empezado, aunque no está claro quién es la presa. Cuchillo es la novela más salvaje protagonizada por Harry Hole: ha tomado un camino para el que no hay ya vuelta atrás.

 

Reina Roja de Juan Gómez Jurado

Reina Roja de Juan Gómez Jurado inicia otra saga de investigación que me ha atrapado desde el principio y creo que continuaré con ella. De las muchas que se proponen, esta tiene un afán de actualidad y verosimilitud en nuestro entorno, con referentes muy concretos, que te hacen disfrutar casi como si fuese realidad. Los pesonajes de Antonia Scott y Jon hace que te resulte atractivo y quieras saber más; es como un continuará de los cómics. Pero aquí también te resulta atractivo el propio personaje del autor Juan Gómez Jurado que acabo de empezar a descubrir.

Antonia Scott es una mujer muy especial. Tiene un don que es al mismo tiempo una maldición: una extraordinaria inteligencia. Gracias a ella ha salvado decenas de vidas, pero también lo ha perdido todo. Hoy se parapeta contra el mundo en su piso casi vacío de Lavapiés, del que no piensa volver a salir. Ya no queda nada ahí fuera que le interese lo más mínimo. El inspector Jon Gutiérrez está acusado de corrupción, suspendido de empleo y sueldo. Es un buen policía metido en un asunto muy feo, y ya no tiene mucho que perder. Por eso acepta la propuesta de un misterioso desconocido: ir a buscar a Antonia y sacarla de su encierro, conseguir que vuelva a hacer lo que fuera que hiciera antes, y el desconocido le ayudará a limpiar su nombre. Un encargo extraño aunque aparentemente fácil. Pero Jon se dará cuenta en seguida de que con Antonia nada es fácil.

Relatos de lo inesperado de Roald Dahl

Relatos de lo inesperado de Roald Dahl es un libro magistral de cuentos relatos que cada cual te parece mejor que el anterior, y todos tiene en su esencia la sorpresa final, que no por esperada te deja de sorprender y exclamar de admiración. Sus relatos:

  • Gastrónomos.
  • Cordero asado.
  • Hombre del sur.
  • Mi querida esposa.
  • Apuestas.
  • Galloping Foxley.
  • Tatuaje.
  • Lady Turton.
  • Nunc dimittis.
  • La patrona.
  • William y Mary.
  • La subida al cielo.
  • Placer de clérigo. (mi preferido)
  • La señora Bixby y el abrigo del coronel.
  • Jalea real.
  • Edward el conquistador.

son un conjunto de relatos que todo aspirante a escritor o, porqué no decirlo, lector debería leer con atención.

La personalísima obra de Roald Dahl es cada vez más conocida y apreciada en España. Relatos de lo inesperado es quizá su libro más universalmente famoso, en el que demuestra de forma plena la afirmación: «La mente de Roald Dahl es inequívocamente malévola y perversa» (The Washington Post). En efecto, el autor despliega de manera magistral su mortífero ingenio y su macabro sentido del humor a lo largo de estos cuentos, rematados con desenlaces tan imprevistos como certeros. Este libro dio lugar a una célebre serie televisiva cuyos episodios estaban presentados por el propio Roald Dahl.

«Un narrador en la tradición de Poe y Hawthorne. Dahl comparte la maestría de los grandes escritores del pasado con respecto a la trama y los personajes, unida a una ferocidad y un retorcimiento típicamente suyos» (Los Angeles Times).

El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot

El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot es una novela apasionante de intriga que te transporta en el tiempo y consigue un halo de realidad que piensas que si no fue podría haber sido. Te subyuga desde el principio por la agilidad de la trama y las múltiples perspectivas que plantea; parece como si tu fueses un demiurgo que contemplase la acción desde todos los ángulos. Además con la configuración del conocimiento matemático que resulta muy relevante en todo el libro: la Tetraktys, el Pentáculo, el número π, el teoréma de Pitágoras o los números irracionales. Como se puede entreveer facilmente, un libro muy ameno que tiene múltiples lecturas y te permite adentrar en otra realidad apasionante.

El anciano filósofo Pitágoras es uno de los personajes con más poder político de su época. Está a punto de nombrar un sucesor entre sus grandes maestros cuando en su comunidad se inicia una serie de asesinatos. Cada muerte tiene lugar de un modo más desconcertante e imprevisible, reflejando tras ellas una mente oscura y poderosa que parece superar a la del mismísimo Pitágoras.

La enigmática Ariadna y el investigador egipcio Akenón tratarán de identificar al asesino a la vez que resuelven sus propios sentimientos. Un reto en el que los fantasmas del pasado se unen a las oscuras amenazas del presente. Un desafío del que resulta casi imposible salir con vida.

En esta novela, en la que gran parte de los hechos y los personajes son reales, el lector se adentrará en un misterio aparentemente irresoluble. A través de sus páginas descubrirá secretos inéditos y encontrará a los personajes más inquietantes que haya conocido jamás: el sibarita Glauco, el monstruoso Bóreas, el vengativo Cilón y, sobre todo, el misterioso desconocido que está utilizando sus capacidades prodigiosas para sembrar la muerte.

 

 

El manuscrito de aire de Luis García Jambrina

El manuscrito de aire de Luis García Jambrina continúa las investigaciones del pesquisidor real Fernando de Rojas, allá por el siglo XVI, pero en este caso va más allá de los mares a Santo Domingo y se encuentra de bruces con “el nuevo mundo”, en toda la más amplia extensión de término. Ya vamos por el cuarto libro de esta saga que me resulta interesante por múltiples motivos. Habría que plantear algunos pequeños detalles de la narración, pero todo sea por el esfuerzo en componer una historia cabal en aquella realidad tan lejana en el tiempo y las formas para nosotros mismos. Repito que me agrada mucho encontrarme de nuevo con estas historias que se construyen con ciertos aires de verosimilitud y grandes dosis de novela.

El 6 de enero de 1515, una pequeña aldea de indios taínos muy próxima a la ciudad de Santo Domingo, en la isla La Española (Haití, para los nativos), es arrasada por el fuego. Conmovidos por la tragedia, varios frailes dominicos se dirigen a España para rogar al rey que envíe a alguien a la isla para descubrir a los culpables y hacer justicia. El encargado de la investigación será Fernando de Rojas, hombre resuelto y de confianza, autor de la célebre Celestina, que acepta el encargo pese a las enormes dificultades que entraña. Una vez allí, Rojas conocerá de primera mano la situación en la que se encuentran los indios, cuya población ha sido diezmada desde la llegada de los españoles, que los utilizan como esclavos para extraer oro. De hecho, entre los posibles motivos de la masacre están precisamente el castigo y la venganza por haberse rebelado.

O calle para siempre de José María Guelbenzu

O calle para siempre de José María Guelbenzu es una nueva peripecia investigadora de la jueza Mariana de Marco en la que nos adentra en los bajos y altos fondos de Madrid, presumiblemente su nuevo destino. Aquí desgrana todas sus dotes para resolver un caso muy enrevesado, que como ella misma narra, parece una de las aventuras de los cinco de Enid Blyton. Un relato sencillo y complejo a la vez que nos permite degustar unos buenos momentos de literatura.

Un mensaje anónimo enviado al párroco que ha de oficiar una boda de postín y el asesinato de un chantajista de medio pelo en mitad de la ceremonia, involucrará a la juez Mariana de Marco y a su pareja, el periodista Javier Goitia, que asistían como invitados. Mariana está convencida de que alguien de una de las familias de los contrayentes trató de impedir la boda, y que otro de los asistentes fue el asesino del maleante contratado para sabotearla.

Años de mayor cuantía de Tomás Sánchez Santiago

Años de mayor cuantía de Tomás Sánchez Santiago es un libro que me sorpende como ya me sorprendió Calle Feria del mismo autor, pero aquí te llega más adentro en su propuesta. Años de mayor cuantía del zamorano Tomás Sánchez Santiago, es una obra publicada en 2018 por la editorial leonesa Eolas, es el ganador de la XVII edición del Premio de la Crítica de Castilla y León, impulsado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Y también es Premio Tigre Juan 2018. Con todo ello quiero resaltar el valor literario del libro, pero también y de manera muy especial la geografía sentimental compartida que me hace pensar en él como una literatura próxima que recoge nuestro pasado personal y lejano. He disfrutado de cada línea y de cada historia.

«Concebí este título, AÑOS DE MAYOR CUANTÍA, en cuanto caí en que iba a tratar de rescatar unos cuantos sucesos capitales que, sin estrépito ninguno, acabaron por configurar un carácter. El carácter de quien escuchó buena parte de estas historias. O fue él mismo quien las contó. O las recordó. O las imaginó. Da igual. Todas las personas tenemos un sistema de computación de nuestras vidas más allá de calendarios y relojes. A poco que se rasque en la intimidad de cualquiera, veremos que para sustituir el lenguaje de las fechas se suelen usar como referencias de anclaje datos vitales, rememoraciones, hechos particulares o públicos que nos afectaron o, al menos, quedaron por alguna razón misteriosa fijados en la memoria. Y en ocasiones un rasguño inapreciable de la vida puede crecer por su cuenta hasta colonizarnos sin pedir permiso; pasado el tiempo es cuando aprendemos que lo imprevisible pesa a menudo más que lo que habíamos cargado con supuesta convicción duradera. A esos años de mayor cuantía me refiero aquí.»
  • P.D. Me resulta muy entrañable la portado con la señora Transi.
  • Bar DURY y cafetería TIFFANYS en Zamora.
  • Azuaga en Badajoz.
  • Julito Jurado y José Luís Posado, ultrafondistas.
  • Jeroglífico: GUGU. “Lo que nos vendría bien este invierno”.
  • SERANO. TOSANSAN. Selaida. Lo último.
  • Internacional de los miopes. Liga OLIGÓPTICA.
  • Sólo los mudos saben pronunciar la hache.

Mudar la piel de Marcos Giralt Torrente

Mudar la piel de Marcos Giralt Torrente es un libro de relatos que nos habla de las infancias y de la vida; con agudas observaciones sobre los pequeños detalles de la vida, sobre los pequeños actos cotidianos a los que no solemos darle suficiente importancia, y aquí son un poderoso elemento para elaborar literatura. Los nueve relatos reunidos en Mudar de piel son nueve historias condensadas, reducidas a su esencia, a lo importante, nueve pequeñas novelas que hablan de la soledad, la incomunicación, el amor y el desamor, la incapacidad de querer o los distintos modos de hacerlo, el perdón, las contradicciones y las heridas que dejamos en quienes queremos… es decir, de la condición humana y la complejidad de nuestros sentimientos. De la vida. Ese universo de lazos imprevistos y rarezas que es la familia no podría estar mejor contado que en este estupendo libro de relatos, que nos ofrece un abanico de familias imperfectas, incompletas, con un repertorio de personajes que ocupan las distintas posiciones: hay padres y hay hijos, hay maridos presentes y maridos ausentes (y maridos que son las dos cosas a la vez); hijos únicos, hermanos y huérfanos, muchos de ellos sin nombre. Y también hay madres y hermanas, y parejas, y mujeres solas que sacan adelante a sus hijos. Pero Mudar de piel es también un catálogo de sentimientos diseccionados con la precisión de un entomólogo que nos pone delante de un espejo y nos enfrenta a nuestros propios miedos, a nuestras propias culpas. La prosa de Marcos Giralt Torrente es magnética y muy personal: basta con escuchar una frase en voz alta para saber que es suya, y ésa es una cualidad reservada sólo a los grandes escritores. “Las palabras suelen llegar más lejos de lo que el corazón se atreve”, dice en uno de sus cuentos. En Mudar de piel las palabras llegan lejos, muy lejos, y el corazón se queda con ganas de que los relatos de este libro no acaben nunca.

Imaginemos a nueve narradores reunidos para contar cada uno de ellos, sin callarse nada, una historia relevante de su vida. Historias de infancia compartidas con sus padres y hermanos, o historias de su pasado reciente vividas con sus parejas e hijos. Al igual que los narradores de esa escena imaginada se contagiarían de un tono similar dictado por el tema y las circunstancias, las nueve historias reunidas en este libro se sirven de un lenguaje común para hilar con tramas diversas un tapiz nada convencional de los subterráneos del afecto. Algunas conforman cuentos canónicos y otras fuerzan las fronteras del genero para erigirse en auténticas novelas bonsái, pero en las nueve late, junto al engarce de ecos sutiles, el mismo afán de desnudar la realidad para dejarla tal como se nos aparecería en un breve instante de revelación. Con la agudeza y precisión que caracterizan su obra, Marcos Giralt Torrente se adentra de nuevo en las relaciones familiares demostrando sus grandes dotes para perfilar la psicología –en ocasiones contradictoria– de unos personajes enfrentados a sus miedos y anhelos. Padres intermitentes, madres esquivas, adolescentes que se asoman desconcertados al mundo adulto, niños cómplices, hermanos y hermanas unidos por lazos difíciles de disolver, reencuentros inesperados, engaños, sombras ominosas, ausencias irreparables, amores imperfectos y, en general, ese lento encaje de las complejidades de la vida al que nos expone la convivencia con el espejo de nuestros allegados. Sin excesos melodramáticos, pero también sin contemplaciones, con una mirada a la vez desapegada y compasiva, acompañada siempre de una escritura virtuosa, atenta a las modulaciones y los matices, el autor explora las entrañas de la intimidad y sus grietas y nos brinda nueve narraciones excepcionales.

El heredero de Jo Nesbø

El heredero de Jo Nesbø es otro libro muy interesante de este autor noruego que siempre discurre, o discurren sus personajes, por terrenos poco comunes y siempre en la frontera. Aquí lo vuelve a hacer y te atrapa con una historia de múltiples focos y vertientes. Una violenta historia de venganza ambientada en ambientes carcelarios y los bajos fondos de Oslo. Jo Nesbø aparca su aclamada serie «Harry Hole» para ofrecernos una novela independiente y trepidante.

Media vida en la cárcel. La carrera delictiva de Sonny Lofthus empezó al morir su padre, un policía corrupto. Aparcó entonces su brillante porvenir para abrazar el crimen organizado. El precio que cobra ahora por cumplir condena en silencio es el acceso a mercancías que entran en la prisión de alta seguridad de Staten. Los reclusos también ven en él a una figura sanadora, es su más íntimo confesor.

Le han mentido toda la vida. Hay montada una formidable espiral de corrupción en torno a Sonny que lo mantiene narcotizado. Pero cuando descubre la verdad sobre el suicidio de su padre y los interrogantes que nunca se cerraron, buscará la manera de salir de Staten.

Tras fugarse, solo desea venganza. Sabe demasiado sobre demasiada gente. Perseguirá a quienes causaron la caída de su padre, sin descanso, desde los bajos fondos a las altas esferas policiales. Pero a él también lo persiguen demasiados enemigos. Son dos las preguntas: quién lo alcanzará primero y qué hará él cuando se vea acorralado.

La liebre que se burló de nosotros de Andrea Camilleri

La liebre que se burló de nosotros de Andrea Camilleri es un delicioso libro, no sólo para niños, de este gran autor que me tiene encandilado y nos acaba de dejar. En este libro demuestra lo gran escritor que es y no sólo de las historias de Salvo Montalvano. Aquí nos recrea situaciones vividas por él o próximas en las que los animales se comportan como animales y no humanizados como nos quieren hacer creer desde muchas instancias. Todos y cada uno de los relatos son deliciosos.

Si realmente un día logramos saber qué opinión tienen de nosotros los animales, estoy seguro de que no nos quedará más remedio que desaparecer de la faz del planeta, cubiertos de vergüenza. Suponiendo que, dentro de cincuenta años, los hombres todavía sean capaces de cobijar tal sentimiento. Yo, afortunadamente, ya no estaré. Pero quisiera que algún bisnieto mío entregara a los animales una copia de este librito para que pudieran tener de mí, y de muchísimos otros como yo, una opinión, ni que fuese ligeramente, distinta.

Aquí un pequeño regalo, pero hay más:

PRÓLOGO LOS HOMBRES Y LOS ANIMALES

Tiene razón Andrea Camilleri, autor de este libro, cuando en la nota final expresa el temor a que, en el futuro, una máquina nos permita conocer la opinión de los animales acerca de los hombres. No hace falta ser muy imaginativo para pronosticar que dicha opinión será negativa.

Acaso podamos atribuirle una parte de nuestra culpa a la Naturaleza por haber incluido nuestra especie entre las muchas que se alimentan de carne y pescado. Sin embargo, esta circunstancia apenas alcanza a explicar una parte de nuestra relación con los animales. Porque lo cierto es que el ser humano destruye el espacio natural de estos, sin perdonar las selvas remotas ni los fondos marinos, y no falta quien los maltrata, sirviéndose incluso de ellos para espectáculos públicos en los que a menudo se ejerce la crueldad con fines de entretenimiento.

Los doce cuentos reunidos en este volumen bajo el título de La liebre que se burló de nosotros nos muestran que es posible una relación distinta, más respetuosa y armónica, con la fauna de nuestro entorno.

Andrea Camilleri los escribió con un lenguaje fácilmente comprensible, pensando en sus bisnietas y, de paso, en cualquier niño y adulto aficionado a la lectura. En todos los cuentos, las personas y los animales comparten protagonismo en un ámbito a menudo familiar. Son historias, recuerdos, episodios, que ocurren en el país del autor, Italia, dentro de la casa o en parajes campestres localizables en el mapa: Sicilia, la Toscana, etc.

Conviene precisar que Andrea Camilleri no puebla sus cuentos con criaturas propias de las fábulas. Por las páginas de este libro no deambulan dragones ni animales fantásticos; antes al contrario, gatos y perros, cerdos y aves y otras especies con las que cualquiera de nosotros está familiarizado desde una edad temprana.

Estos animales, a veces domésticos, a veces silvestres, no se comportan como seres humanos. No hablan, ni conducen automóviles, ni llevan sombrero. Y como no están personalizados, distan de simbolizar valores morales establecidos por la lógica humana. El autor no los ha incorporado a sus historias para que representen el bien o el mal. Son, pues, idénticos a los animales que conocemos fuera de la literatura. Son hermosos, a veces sagaces, con frecuencia ágiles, capaces incluso de la lealtad y el agradecimiento instintivos.

Si llevan nombre es porque se lo han puesto sus dueños. Si viven dentro de una casa es porque los han domesticado. Son, simplemente, animales; provistos, eso sí, de cierto grado de sensibilidad que en ciertas situaciones les permite comunicarse de forma rudimentaria con las personas. Así el gato llamado El Barón, que muestra claro afecto por una de las hijas del autor, o el papagayo capaz de imitar la voz del propio Camilleri. Encontraremos incluso un grupo de cerdos a los que una borrachera fortuita inducirá a sumarse a un banquete de personas que saldrán huyendo espantadas. En todos los casos, las narraciones permanecen en el plano de la realidad, de manera que todo lo que se cuenta en ellas podría haberles sucedido a los lectores.

La liebre que se burló de nosotros entra de lleno en la categoría de libros que merecen el calificativo de deliciosos. Uno percibe ternura y bondad en el tono afable del narrador. Sus historias, variadas y sorprendentes, tienen la virtud de la amenidad. Pero más allá de los buenos ratos de lectura que nos puedan deparar, apelan directamente a nuestra conciencia, invitándonos a conocer más de cerca a los animales y a mirarlos con ojos distintos de los del depredador. A mirarlos, en definitiva, con un cariño que beneficiaría tanto a los animales como a las personas.

Fernando Aramburu

LA LIEBRE QUE SE BURLÓ DE NOSOTROS

No sé, y no me lo aclara el diccionario, si el macho de la liebre es el liebre, como escribo yo.

En nuestra región, al macho de la liebre se le llama «u lebru» y yo por comodidad seguiré llamándolo así, aunque adaptándolo.

Las liebres son animales preciosos.

De orejas alargadas, enormes ojos, pelaje gris que tiende al pardo, cola corta, no solo son muy veloces sino también grandes saltadoras gracias a sus largas patas posteriores.

Al contrario de los conejos, las liebres rara mente se esconden en madrigueras. Prefieren ocultarse detrás de arbustos, de matas de sorgo, de cúmulos de piedras. Para descubrirlas o hacerlas salir de su escondite, se requieren perros adiestrados que las detecten con el olfato.

En cuanto advierten su presencia, los perros de caza permanecen quietos en la posición característica de acecho, con el hocico tendido hacia delante, el rabo alineado con la punta de la nariz, la pata izquierda ligeramente levantada.

El cazador debe ser rápido de reflejos porque la liebre, apenas percibe el peligro, sale disparada de su escondrijo y huye a una velocidad increíble.

Tengo que hacer un apunte importante.

Todas las liebres, cuando reciben un disparo mortal, en vez de caer inmediatamente de lado como los conejos, ejecutan una voltereta perfecta en el aire. Por consiguiente, la voltereta significa para los cazadores, pero también
para los perros, que la liebre ha sido herida de muerte con toda seguridad.

Aquel día por la mañana, éramos tres, mi padre, un amigo también cazador y yo, íbamos en busca de alondras y por eso no nos acompañaban los perros.

Subíamos en fila india por un sendero que conducía a la cima de una colina y llevábamos escopetas de dos cañones cargadas pero abiertas y apoyadas en el brazo. Yo era el último de la fila.

De repente, el amigo cazador puso el pie sobre una piedra que le hizo perder el equilibrio.

Mientras se tambaleaba, la piedra salió disparada y fue a parar a una mata de sorgo un poco más abajo de donde estábamos. Mi padre, que había oído los improperios del compañero, se giró para ver lo que sucedía a sus espaldas y, en aquel momento, una liebre salió saltando de la mata de sorgo.

O mejor dicho, era un liebre, se adivinaba por su gran tamaño y su pelaje gris blanco.

En un gesto fulminante, mi padre cerró la escopeta, se la apoyó al hombro, apuntó, disparó y erró el blanco.

El liebre, al llegar al llano, cogió velocidad.

Mi padre volvió a apuntar y efectuó un segundo disparo.

Esta vez acertó de pleno, porque el animal saltó por los aires, ejecutó una voltereta, cayó en el suelo boca arriba y se quedó tieso.

—Ve a cogerlo —me ordenó mi padre. Me tocaba a mí hacer aquella caminata, puesto que yo era el más joven.

Deshice el sendero cuesta abajo y, cuando llegué al pie de la colina, me di cuenta de que no lograba ver el liebre entre la hierba del llano. Mientras tanto, mi padre y su compañero habían seguido subiendo.

Los avisé a gritos.

—¡No veo dónde está el liebre!

Mi padre me dio como punto de referencia un árbol descortezado, seguramente lo había alcanzado un rayo.

—Ahora voy, pero esperadme.

Me dirigí hacia el árbol.

Y finalmente encontré el liebre muerto. Me acerqué, lo miré.

Era el liebre más grande que había visto nunca, debía de ser muy viejo. Estaba tendido sobre la espalda en la inmovilidad de la muerte, con las patas como entumecidas, los ojos cerrados.

Me agaché, lo agarré por las patas posteriores. Y en aquel momento el liebre abrió los ojos, se contorsionó, coceó, se me escurrió de las manos, volvió a ponerse a cuatro patas y huyó como un rayo, dejándome boquiabierto.

Pude ver claramente que ni siquiera lo habían rozado los disparos.

¿Cuántos compañeros suyos había visto morir cazados, en su larga vida, para lograr imitar perfectamente su muerte?

Y, en efecto, cuando volví, mi padre me dijo:

—¿Sabes qué? Podía haber disparado desde aquí, pero no he podido hacerlo porque estabas tú en medio.

Pero eso también lo sabía perfectamente el liebre, pensé.

PIMPIGALLO Y EL JILGUERO

Era una preciosa mañana de finales de julio y yo, en la casa de campo de la Toscana, estaba sentado en una tumbona mirando, con unos binóculos, el vaivén y las maniobras de un avión, un hidroavión, que intentaba apagar un gran incendio lejano vertiendo una enorme cantidad de agua.

Cuando hice un movimiento con las piernas, mi hija, que estaba sentada a mi lado, me dijo en voz baja «que, si me levantaba, vigilara dónde ponía los pies».

—¿Por qué?

—Desde hace un cuarto de hora, hay un pequeño jilguero entre tus zapatos.

Me eché a un lado para verlo.

Era un pajarito de colores preciosos. Se estaba quieto, no buscaba comida entre la hierba, era como si se sintiera protegido al estar casi pegado a mí.

Me di cuenta de que giraba la cabecita mirando a su alrededor, sin saber cómo comportarse.

—Cógelo —dijo mi hija.

Bastaba con alargar el brazo.

Pero no lo hice, no me gusta tener pájaros enjaulados.

Llegó la hora del almuerzo.

Me levanté con cuidado, porque el pequeño jilguero seguía ahí inmóvil, y entré en casa. Después de comer, fui a echarle un vistazo. No se había movido. Me eché una siestecilla como de costumbre y, al despertarme, volví a encontrarme al jilguero, que no se había movido ni medio metro.

Entonces comprendí su drama.

Tras huir de la jaula, ignoraba cómo comportarse en la inesperada libertad, no sabía cómo conseguir agua y comida.

¿Qué podía hacer?

Debí doblegarme ante la evidencia.

Mi hija se apresuró a ir al pueblo a comprar lo necesario y, cuando volvió, lo que hice fue agacharme, cogerlo y meterlo en la nueva y espaciosa jaula que ya contenía agua y pienso.

Una vez dentro, el jilguero se abalanzó sobre la comida y la bebida, moviéndose con ligereza. Entre aquellos barrotes enseguida se había sentido a sus anchas.

Al volver a la ciudad, de día poníamos la jaula en la terraza, colgada de un clavo. Por la noche la entrábamos en el piso y la dejábamos encima de un mueble alto de la cocina, a salvo de ataques gatunos.

El pequeño jilguero cantaba de lo lindo, algunas veces nos sorprendía con sus variaciones fantasiosas.

De la limpieza matutina de la jaula se encargaba mi suegra.

Al cabo de más o menos un año de convivencia con el jilguero, una noche mi hija salió a la terraza para entrar la jaula, pero volvió enseguida, perpleja y con las manos vacías.

—Papá, encima de la jaula se ha posado otro pájaro que no quiere huir. Ven a verlo. Era un pequeño papagayo que se agarraba a los barrotes del techo de la jaula. El jilguero estaba más bien agitado, se había acurrucado en un rincón, lo miraba desde abajo y parecía que no le gustara la visita.

—¡Vete!

El papagayo giró la cabeza hacia mí como preguntándome:

—¿Y adónde quieres que vaya?

Entendí que él también debía de ser un evadido arrepentido de la fuga. Al ver una jaula, había ido a posarse encima con la esperanza de saciar su sed y su hambre.

No se movió cuando descolgué la jaula, tampoco se movió cuando la dejé sobre la mesa de la cocina.

Tras expulsar a los dos gatos y cerrar la puerta, finalmente logré desenganchar al papagayo.

Con la ayuda de mi hija, llenamos dos platitos de agua y pienso, se los pusimos delante y salimos cerrando la puerta con cuidado.

Antes de ir a la cama, volví a ver cómo estaban las cosas. El papagayo, ya saciado, estaba tan feliz encima de la jaula del jilguero.

A la mañana siguiente compré otra jaula y clavé un segundo clavo en la pared de la terraza, a poca distancia del primero.

Encima del mueble de la cocina había espacio para dos jaulas, una al lado de otra.

Decidí encargarme yo de la limpieza matutina del papagayo.

Cada día, mientras le ponía agua fresca y pienso nuevo, le hablaba. Lo llamaba Pimpigallo y a menudo usaba el diminutivo Pimpi.

—Pimpi, saluda a tu amigo. Dile: hola, jilguerito, ¿cómo estás? ¡Qué mala vida que llevamos en la jaula, maldita sea!

Una mañana, mientras le hablaba desde muy cerca de la jaula, adoptó una postura curiosa. Se puso al revés, con la cola hacia arriba y la cabeza hacia abajo, metida entre dos barrotes, sacando el pico para fuera, casi en contacto con mis labios.

Desde entonces, en cuanto me veía, se ponía así y yo le hablaba.

El pequeño jilguero, cuando se fue acostumbrando a la presencia del compañero, reanudó el canto, tras un periodo de silencio debido evidentemente al fastidio que le provocaba la proximidad con el otro pájaro.

Pasó un tiempo.

Una tarde, mientras las dos jaulas estaban en la terraza, me pareció que la voz del jilguero era un poco diferente de lo habitual.

Salí a dar un vistazo. Era Pimpigallo que estaba imitando a la perfección el canto y las variaciones del jilguero. Y este, enmudecido, lo miraba entre indignado y ofendido.

Entonces, tras otro largo rato de silencio hostil, el jilguero reanudó el canto. Hacían duetos improvisados en lo que parecía una jam session de jazz.

Un verano tuve que ir a Sicilia por trabajo.

Mi familia, que entonces estaba formada por mi mujer, mi suegra, tres hijas, dos gatos, dos pájaros y un perro, se fue a la casa de la Toscana. Colgaron las dos jaulas de la rama de un enorme castaño más que centenario que estaba (y está) justo delante de la puerta.

Una tarde, como hacía a diario, llamé por teléfono a mi mujer Rosetta. Estaba a punto de terminar mi trabajo, al cabo de tres o cuatro días me reuniría con mi familia.

Lo que sucedió inmediatamente después de la llamada lo supe por Rosetta.

Mi suegra, que estaba en su habitación, se asomó a la ventana y dijo en voz alta:

—Hola, Andrea. ¿Cuándo has llegado? Mi mujer se asustó. ¿Cómo que cuándo has llegado? Si acababa de hablar conmigo por teléfono.

—¿Qué dices, mamá?

—Estaba saludando a Andrea. ¿Dónde está que no lo veo?

—Todavía está en Sicilia.

—Pero ¿qué dices? ¡Si acabo de oír su voz! Y en aquel momento también mi mujer oyó una voz, profunda, ronca, con un acento inconfundiblemente siciliano, que preguntaba:

—Hola, jilguerito, ¿cómo estás? Era Pimpigallo que me estaba imitando a la perfección. Cuando volví, lo primero que hice fue preguntarle:

—Hola, Pimpi, ¿cómo estás? Y él, con mi voz:

—¡Maldita sea!

Desde entonces no paró de hablar.

Yo no sabía que un papagayo tan pequeño fuera capaz de hablar. Pero ¿cómo podía salir una voz tan gruesa y profunda como la mía de un animalito tan pequeño?

Cuando se hizo viejo, empezó a mezclar las cosas:

—Hola, maldita sea, ¿cómo estás?

O bien:

—Estás maldita sea, Pimpi, hola.

O bien:

—Hola, poquilguerito.

Una mañana me lo encontré muerto.

El jilguero estuvo una semana sin cantar y luego, al octavo día, decidió no despertarse más y seguir a su amigo.

 

El último barco de Domingo Villar

El último barco de Domingo Villar ha sido una larga espera para reencontrarnos con Leo Caldas, pero la espera ha merecido la pena, aunque esta espera haya condicionado mucho el discurrir del libro. Reitero que me ha gustado mucho el desarrollo del argumento en las primeras 500 páginas, en la que todo discurría lento y con mucho detalle, pero a partir de ahí todo se deseta hasta un final trepidante y vertiginoso en todos los sentidos. Creo que este final está condicionado por ese tiempo del que hablaba, la presión del propio autor por terminar el libro porque si no sería por encima de las 1000 páginas, y supongo que el autor también estaría deseando terminarlo porque había mucha gente que le preguntaba por él. Lo dicho, un libro interesante que podría haber sido mejor, pero ha sido mi lectura favorita para este verano.

UN NUEVO CASO PARA EL INSPECTOR LEO CALDAS.

La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo. Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios. Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.

 

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