Noli me tangere

Noli me tangere (“no me toques” en latín) es un texto versículo 17 del capítulo 20 del Evangelio de San Juan,  las palabras que Jesucristo dirige a María Magdalena después de su resurreción. En el griego original la expresión es μὴ μoυ ἅπτoυ (mè mu haptu), que sugiere una acción que continúa en el tiempo; por lo que una posible traducción es también “no me retengas“.

Por supuesto, relacionada con la entrada de ayer: No me toques de Andrea Camilleri.

Pero sobre todo ha inspirado a muchos artistas a lo largo de la historia para recrear este momento tan singular.

Noli me tangere (1442). Fra Angélico. Convento de San Marcos. Florencia, Italia.

Noli me tangere, Tiziano (1512).  The National Gallery. London.

 

Amantes hasta después de la muerte III: Tristán e Isolda

Amantes hasta después de la muerte III: Tristán e Isolda

El origen de esta leyenda se remonta a un relato celta que describía el romance entre una princesa inglesa y un guerrero irlandés. Este marco le pareció el ideal a Richard Wagner para componer su famosa ópera (fruto del amor imposible del joven Wagner con Matilde Wesendok).

Tristán, hijo de Meliadus y Blancaflor, creció desconociendo quiénes eran sus padres, ya que murieron los dos, y fue educado por el fiel servidor de su madre. Él lo educó tanto en el manejo de las armas como en el arte, y el joven pronto aprendió a tocar muy bien el arpa. Cuando Tristán tuvo suficiente edad, salió en busca de aventuras, hasta que el destino lo llevó a las puertas del castillo del Rey Mark, en Cornualles. Allí se enteró de la verdadera historia de su linaje y fue recibido muy atentamente. Decidió vengar la muerte de su padre retando a combate a Morgan a quien terminó venciendo. Pero pronto un emisario del rey de Irlanda, Morold, llegó a la Corte del Rey Mark para cobrar sus exagerados impuestos. Tristán no pudo permitir esta injusticia, por lo que le retó a un combate. Tristán terminó por acabarlo, pero recibió una herida del arma envenenada de su contrincante que sólo podía curar la hermana de Morold, Isolda.

Tristán partió así hacia Irlanda para ser curado por la princesa Isolda, pero no dio a conocer su nombre, sino que se hizo pasar por un simple juglar que tocaba muy bien el arpa. Isolda y su madre le curaron su herida y Tristán pasó muchos días en la Corte con ellas. Isolda llegó a descubrir, durante estos días, la verdadera identidad de Tristán, el caballero que había dado muerte a su hermano. En un principio ella trató de matarlo mientras él dormía pero enseguida se arrepintió y lo perdonó. Pero Mark, el Rey de Cornualles le había ordenado a Tristán que pidiera la mano de la princesa Isolda en su nombre y se convierta en la reina de Cornualles. De modo que, para sorpresa de todos, Tristán pidió la mano de Isolda para Mark.

La madre de Isolda, al ver infeliz a su hija, hizo una pócima de amor para que Isolda y Mark la tomaran antes de casarse y de este modo se enamorarían. Pero durante el viaje en barco hacia la corte de Mark, Isolda y Tristán bebieron la pócima por equivocación y ellos fueron los que quedaron perdidamente enamorados. Sin embarago, decidieron separarse apenas llegaron a Cornualles. Tristán realizó muchas proezas y hazañas en nombre de Isolda hasta que fue mortalmente herido. Pero no quiso recibir la ayuda de Isolda, para no despertar las sospechas del rey Mark. Tristán fue informado de la existencia de otra curandera que vivía en Bretaña, también llamada Isolda. Hacia allí fue y le curó. Entonces ésta se enamoró de él. Tristán pensó que casándose con ella lograría olvidar a su amada Isolda, pero se equivocó. Así vivió infeliz durante algún tiempo, hasta durante un combate es herido por un golpe de lanza envenenada. Acuden muchos medicos, pero ninguno sabe curar el veneno y Tristán siente que su vida se pierde. Entonces, levantándose, dice a su fiel compañero que quisiera volver a ver por ultima vez a su Isolda, la de los cabellos rubios. Su compañero decide ayudarle. Convienen en que si consigue traerla, izará la vela blanca, pero si fracasa, izará la vela negra. Para desgracia de los amantes, la otra Isolda se entera de toda la conversación. Isolda la rubia es puesta al corriente de la situacion de salud de su amante,y no duda en darle consuelo con su presencia. Tristán cada día pide que se vigile el mar, y cuando Isolda la de Bretaña anuncia la llegada de la nave, miente y dice que la vela es negra. Entonces Tristán se deja morir. Cuando su amor, Isolda, llega y se entera de la desgracia, sube a sus aposentos, exhaló su último suspiro y murió sobre el cuerpo de su amado.

Los dos cuerpos fueron transportados a Cornualles, donde se enterraron por tumbas separadas, por orden del Rey Mark. Pero cuenta la leyenda que de la tumba del juglar nació una enredadera que, cruzando las paredes, descendía hasta la tumba de Isolda. La planta fue cortada dos veces por orden del Rey, pero insistía en crecer. Cuentan que una rosa y una vid crecen de las respectivas tumbas y se entrelazan.

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Amantes hasta después de la muerte II: Diego Marcilla e Isabel de Segura (Los amantes de Teruel)

Amantes hasta después de la muerte II: Diego Marcilla e Isabel de Segura (Los amantes de Teruel).

A principios del siglo XIII, viven en Teruel dos familias, probablemente hidalgas y, por lo que se sabe, en buena armonía. Mientras que los Segura disfrutaban de una posición económica acomodada, los Marcilla no parece que tuviesen tal suerte. Isabel de Segura, heredera de los primeros, y Diego Marcilla, segundón de la otra, eran dos jóvenes de parecida edad, se conocían desde niños, jugaron juntos y al llegar a la adolescencia cambiaron su amistad por un profundo amor. En su momento, de común acuerdo con su amada, el joven solicitó la mano de Isabel. D. Pedro de Segura, padre de la novia, se opuso tajantemente, alegando la falta de recursos de los Marcilla. Ante esta negativa, Diego Marcilla solicita de D. Pedro, un plazo de cinco años para intentar mejorar su suerte.

Estamos en el Aragón de la Reconquista, el poder almohade acaba de ser destrozado en forma definitiva en las Navas de Tolosa; ahora, el territorio controlado por los musulmanes aparece como presa fácil para el empuje cristiano, está al alcance de la mano de guerreros afortunados conseguir riqueza y honor. El tesón de los novios vence la inicial reticencia paterna y se consigue el acuerdo; de inmediato el joven se va a la guerra. Pasan los cinco años y Diego no regresa, ¿habrá muerto en el empeño? ¿será que olvidó su promesa?. La falta de noticias autoriza al padre de Isabel para, sin faltar a su palabra, concertar la boda de su hija con D. Pedro Fernández de Azagra, cuya familia es probablemente la más acaudalada y poderosa de la frontera. El día de la boda, un jinete cruza la muralla, extrañado por el alegre ambiente que reina en las calles, pregunta la causa y al oír la respuesta su rostro palidece, corre hacia la iglesia y llega a los pies del altar mayor justo a tiempo para escuchar la bendición del sacerdote a los recién casados. Se trata, como era de imaginar, de D. Diego, ahora rico y ennoblecido por su valor y decisión en el campo de batalla. Ante lo inevitable de su suerte, pide a Isabel un único beso de despedida; pero la reciente esposa, como ya pertenece a otro hombre, se lo niega y el infeliz enamorado cae muerto, fulminado a sus pies.

Al día siguiente, tienen lugar los funerales por Diego. En mitad de la ceremonia aparece una dama vestida de luto, que acercándose donde se expone al fallecido, le besa y a continuación cae muerta a su lado. Es Isabel, quien no ha podido sobrevivir a aquella única prueba de amor.

Las tres familias afectadas deciden enterrarlos juntos, en la nave de la misma iglesia donde ha culminado la tragedia.

¿Leyenda o realidad? Es difícil responder. Los numerosos estudios parecen alimentar la segunda hipótesis. Existe un acta notarial fechada en 1619 que atestiguan una exhumación realizada en 1555 durante unas obras en la iglesia de San Pedro. Enterrados bajo el pavimento aparecen los cadáveres de un varón y una mujer, que son los restos que ahora reposan bajo el mausoleo de Juan de Ávalos. Los resultados de los análisis realizados en el año 2004 corroboran el origen medieval, aunque con ciertas discrepancias según las diferentes muestras. Mientras que algunas apuntan a 1260 como antigüedad máxima, con un margen de error de unos cuarenta años, en buena armonía con la fecha de 1217, donde varias crónicas sitúan los hechos; otras las datan entre los siglos XIV y XV. Una plausible explicación sería la posible contaminación con otras fuentes ocurridas durante algún traslado o levantamiento no registrado. Parece cierto que al descubrirse los cadáveres, de inmediato fueron atribuidos a Los Amantes de Teruel.

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Procrastinación

Descubrí esta palabra en el libro Donde los escorpiones de Lorenzo Silva y me ha dejado muy sorprendido. Procrastinación.

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.
Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente sin tener una fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

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Nabil (reeditado)

Nabil (*)

Nabil muestra el pelo ensortijado que lo hace más joven y alegre que la edad que tiene. Siempre habla muy deprisa con sus ojos negros. Se expresa con tal seguridad que tienes que creer cada palabra que dice porque es persuasiva y subyugante. Nabil es un raro seductor con la palabra, a pesar de comunicarse en un idioma diferente al suyo propio. Le observo atentamente mientras habla y descubro que entre sus manos atesora su único equipaje. Un pequeño libro envuelto en un ajustado estuche con cremallera. La palidez del estuche azul desgastada por el uso me recuerda aquellos plumiers que abríamos cientos de veces cuando éramos niños, que al final acababan rompiéndose; el mío recuerdo que era de un color rojo intenso, también recuerdo que siempre me gustó aquel estuche para las pinturas Alpino porque me permitía esconder mis grandes secretos. Ahora me pregunto si los niños y las niñas utilizan aquellas pinturas Alpino para dar color a sus mundos de fantasías; aunque supongo que en la actualidad utilizarán otras. Vuelvo de estos recuerdos lejanos y me encuentro de nuevo hablando con Nabil de algunas pequeñas cosas que poco a poco se van convirtiendo en más trascendentes. Casi de repente, al hilo de la conversación, me muestra que este pequeño estuche contiene “su” Corán. Me dice que yo no puedo tocarlo porque no estoy purificado, lo cual me sorprende de nuevo por su certeza y por la afirmación tan categórica que manifiesta, incluso en compañía de un extraño. Trato de entender la convicción de sus palabras que transmiten su peculiar sensibilidad, sus creencias y cierto pudor. Con todo lo que está ocurriendo ahora me doy cuenta de que las palabras tienen un significado: algunos objetos conservan un rito en sí mismos, a los que se debe estar muy atentos para descubrirlo. Los pensamientos fluyen libremente, así me resulta inconcebible pensar en una actriz o en un actor que cambiase todos los días sus objetos para la escena que repite cada día, se haría un verdadero lío, perdería la concentración y sería un desastre. Así los objetos, las pequeñas cosas, nuestros libros, aquel bolígrafo que utilizamos para los exámenes que nos trae suerte, la carta que nos envió ella y que conserva aún su perfume,… y tantas pequeñas cosas que son tan importantes para cada uno de nosotros, pero a medida que discurren los días y la vorágine de nuestra cotidianeidad pierden un poquito el valor que realmente poseen. Ya sé que este pequeño Corán es un objeto religioso que puede tener múltiples connotaciones. Lo que de verdad me importa es cómo Nabil lo carga de sentido y significación, para él es algo muy importante, mientras que para mí u otra persona es tan sólo un Corán como otro cualquiera. Me gusta percibir cómo para algunas personas los objetos pueden tener alma (no quiero caer en el panteismo o en el animismo), pera las cosas pueden tener un significado y un sentido especial. Algunas veces yo me apego mucho a las cosas porque me recuerdan a personas concretas, ciertos viajes o momentos entrañables. Para mí, ese objeto ya no es el mismo a aquel otro similar comprado en la misma tienda, resulta algo distinto, le tengo un cariño especial. No lo puedo evitar.

Podría continuar reflexionando sobre algunas ideas de religión o sobre el islamismo, como seguí dialogando con Nabil, pero ya hablaré de ello en otro momento a solas contigo.

(*) Todos estos relatos han sido revisados y corregidos algunos matices en esta segunda versión.

Publicado el 2 de noviembre 2012.

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Relatos para continuarlos 13º. Uno entre monjes

El monasterio de Santo Domingo estaba repleto todos los fines de semana por personas que buscaban la tranquilidad en estos tiempos de tribulación y escalofríos.Los monjes estaban ya acostumbrados a estos trajines habituales, pero la vida semanal era otra cosa bien distinta, apenas una o dos personas se sumaban a sus quehaceres cotidianos. 

Entre todos ellos les empezó a llamar la atención un inquilino habitual que ya llevaba 4 meses con ellos compartiendo todos los oficios. La rutina diaria es siempre la misma: vigilias de 4.00 a 5.15, seguidas del desayuno. Después los laudes de 6.00 a 9.00, trabajo de 9.00 a 12.40 y luego un almuerzo rápido y frugal. Los monjes trabajan hasta las vísperas, a las 17.50, toman una cena ligera a las 18:20 y rezan las completas a las 19.30. Después se acuestan.

Algunos monjes piensan que él es un ejecutivo en horas bajas, otros piensan que es un espía a la espera de su nuevo trabajo, hay quién piensa que es un escritor en busca de inspiración, otros un depresivo sin fuerzas, o alguien buscando la espiritualidad perdida, a otros les sorprende lo participativo que está en las tareas diarias, … , lo único cierto es que su estancia continúa sine die.

Nadie sabe nada, y todos tienen un interrogante sobre él.

  

Relatos para CONTINUARLOS 12º. Pensión

He tenido que cerrar la pensión después de muchos años regentándola. Por aquí han pasado muchas generaciones de estudiantes y algunos desvalidos de la vida, incluso algún escritor buscando inspiración. Pero ya soy muy mayor. No me encuentro con el ánimo para levantarme cada mañana y organizar cada uno de los pequeños menesteres que se requieren, dar rienda suelta la cotidianidad o solucionar mil y un problemas. Ahora tan sólo tengo una pena muy honda, o una pequeña preocupación, por los dos viejecitos que vienen todos los jueves por la tarde a pasar la noche. Una celebración mucho más intensa que esos famosos jueves noche de los universitarios. Ahora no sé lo que harán, pero estoy seguro que allí donde estén continuarán con su ritual, o no, ¿quién sabe?

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Relatos para CONTINUARLOS 11º. Una mirada

Hay veces que una mirada nos interroga más que la palabra.

Tras esta mirada limpia y diáfana, aparecen muchas cuestiones relevantes y pertinentes.

Tan sólo debemos atender a esta mirada para tratar de entender un poco lo que aquí acontence, qué hay detrás y quiénes están con ella. Los trenes, ¿a dónde van? y un sín fin de cuestiones más.

Resulta fácil quedarse prendado de esta carita de niña con el ceño fruncido, pero múcho más de la vida que sugiere, todo lo que ha vivido y aún le queda por vivir; de esa energía vital que desprende; de un futuro incierto por delante. La resiliencia.

Son miradas que te abren el corazón y no te dejan en la indiferencia.

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Relatos para CONTINUARLOS 10º. O pasamento dun can

Sempre que vexo un can recordo o meu can que fai uns anos que xa non está con nos.
Naceu coma unha boliña de neve, branca con ollos grandes que aloumiñaban a súa pequena face sempre divertida e alegre. Apenas tiña uns días e xa movía o seu cú desvergoñado. Mirábache como dicindo, mira que ben me movo; pero pouco despois daba un pequeno traspé e arrebuxábase coma unha bolboreta.
Un día, paseando polas Fragas do Eume perdímolo e por máis que buscamos non o atopamos por ningures. Incluso voltamos durante días e non fumos capaces de dar con él.
Pasado o tempo, anos despois, volvimos a verlo nunha finca duns coñecidos, amigos duns amigos. E vímolo. Nos contaron que atopárono como un can vagabundo que pensaron que sería abandonado por alguén. Recoñecímosnos, aínda o tempo pasou.
Hoxe entereime do seu pasamento.

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Relatos para CONTINUARLOS 9º. A dónde

Hola.

Buenas noches.

¿Qué haces?

Tratar de dormir.

Yo estoy muy despierto.

Es muy tarde.

Ya lo sé.  Te quería decir algo.

No me interesa, quizás mañana.

Tiene que ser ahora.

No es el momento adecuado. Las cosas se ven de otra manera con la luz del día.

Me da igual, tiene que ser ahora porque mañana no estaré.

¿A dónde vas a ir?

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Relatos para CONTINUARLOS 8º. Segundos

Segundo es una palabra muy polisémica, hasta poliédrica.

Hoy me decanto (qué palabra tan bonita) por los segundos pisos.

Cuando vas por las calles apenas levantamos la mirada del suelo o miramos lo que tenemos delante. Algunas veces, de manera excepcional, alzamos la vista y vemos los primeros pisos de las casas que están próximos a nuestra mirada de miope, podemos incluso adentrarnos por algunas ventanas y visumbras los salones, algunas lámparas o matices de la decoración. Pero nunca nuestra mirada sube más arriba. En los segundos pisos está el misterio y algo desconocido. Allí viven personas que nos miran tras las cortinas con ánimo de no ser vistas. Algunos segundos tienen un aire de cierta superioridad al obsevar el mundo desde arriba, intentando controlar y no ser controlados. En el segundo piso vive un amigo que siempre tiene algo que esconder. En el segundo vivía aquella chica de quien te deberías haber enamorado y ya no sabes dónde está. También viven allí aquellos que no tienen nada que hacer y se aislan del mundo. En el segundo está el vecino que nunca has visto y mantiene las ventanas echadas, pero sabes que viene todas las noches a dormir. En el segundo habita el dueño del perro que se aleja cuando llegas al portal y nunca sube por el ascensor. En el segundo mora la esperanza de encontrar algo. Todos viven en el segundo.

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Relatos para CONTINUARLOS 7º. Tusitala

Todo el mundo sabe quien es Tusitala, lo que muy pocos conocen es que Tusitala fue mucho anterior a Robert Louis Stevenson. A RLS le pusieron este nombre en homenaje a él, y él siempre lo llevó con dignidad. RLS que era un amante contador de historias, y se guardó esta para sí mismo.

Tusitala, el que cuenta historias.

Eso de repetir nombres solo sirve para hacer comparaciones. Al final no sabes cuál es el original y cuál la copia.

Tusitala, el original y no la copia, había nacido al principio de los tiempos y siempre tuvo el sueño de conocer lo escondido, lo que estaba más allá, lo que era arkano, las luces y las sombras, todo lo cual le llevó a emprender un largo viaje hasta alcanzar lo que hoy conocemos como Australia, pero en aquel tiempo tan remoto tan sólo era la Gran Isla. 

Al llegar a la Gran Isla, no se conformó tan sólo en llegar, sino que se adentró en la tierra y tardó semanas en encontrar a un humano, pero no le importaba porque sabía que tendría que llegar a este lugar único. En efecto, llego hasta allí y conoció a la serpiente del arco iris.

  

Relatos para CONTINUARLOS 6º. Marouane

Marouane estaba sentado en una piedra y contemplaba el desastre que había causado la tormenta de viento y arena en sus escasas pertenencias. Él había sobrevivido casi de milagro, pero se había enterado que su vecino Marjal había muerto. Otros convecinos miraban desazonados todo lo que tendrían que hacer para recuperar la normalidad.
Marouane estaba ya cansado que año tras año tuviese que rehacer con mimo todo lo que destrozaba la naturaleza, o por decir mejor, la Fuerza de la naturaleza. Pensó que hasta aquí hemos llegado, que era descorazonador vivir así y debía emprender algo diferente. Había oído historias de personas que se habían encaminado en un largo recorrido por encontrar un futuro mejor en la capital o muy lejos por Europa, pero muchos se habían perdido por el camino y los que habían logrado volver tenían una mirada tan triste que no los reconocía por más que dijesen las bondades de allí. Él había nacido aquí y tendría que encontrar la solución aquí.
Se dio unos segundos más para contemplar el desastre, se levantó, recogió su camisa y empezó a ordenar las cosas pensando que mañana será otro día.
Por el camino vio acercarse a su tocayo Marouane y pensó que a veces el viento se levanta, hay que intentar vivir.

(Este relato lo escribí hace más de un mes, pero me parece muy pertinente para los días que estamos viviendo).

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Relatos para CONTINUARLOS 5º. Zapato rosa de otoño

La noche empezó con grandes expectativas, con nuestras mejores galas, pero todo se torció en un momento inesperado, allá por las cinco de la mañana. Estaba bailando y saltando, todo el mundo me miraba hasta que mi gemelo se rompió. Recuerdo que estábamos en Caballo Negro que era el local de moda en esta pequeña ciudad. Sólo oía gritos y risas a mi alrededor. Siempre había estado al lado de mi gemelo y era la primera vez que nos separaban con tal exabrupto. Yo no había sufrido ningún daño pero notaba la tensión a mi alrededor. No me movía con ese ritmo grácil que sólo ella sabía darnos, ahora todo era como violento y sin ninguna gracia. Me cogió con una mano y estuve un buen rato al lado de una copa que tardó mucho en beberse. Trataba por todos los medios de encontrar a mi gemelo, pero no lo descubrí por ningún sitio. Cada vez me estaba poniendo más nervioso; alejado de él, sabía que nada bueno podía ocurrir. Ella continuaba hablando sin preocuparse para nada de mí. Pensaba que era más importante para ella, pero estaba visto que no era así. Cuando salimos de la discoteca ella caminaba descalza y me arrojó al borde de un árbol sin tan siquiera mirarme. No pensaba que pudiera sentirme tan despreciado.

Ahora estoy aquí y me parece que nunca más volveré a tener aquellos días felices de antaño.

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Relatos para CONTINUARLOS. 4º Mi primera bicicleta

Aún recuerdo con emoción el regalo de mi primera bicicleta. La recuerdo perfectamente, era verde clara. Yo debía tener 6 o 7 años. Me resulta muy agradable rememorar todas las correrías y aventuras que compartimos; tambien todas las bicis que le siguieron, que incluso me llevaron por múltiples rutas por toda Europa y por aquí. Aún así, la especial siempre ha sido aquella primera bicicleta verde que me trajeron los Reyes Magos. Por eso me produce una gran emoción ver los primeros pedaleos de mi hija aprendiendo a montar en su pequeña bici; y yo enseñándole. Corro detrás de ella para que no se caiga, aunque inevitablemente se caerá muchas veces. Mantener el equilibrio sobre dos ruedas le abre infinitas puertas inimaginables y me pregunto ¿a dónde le llevarán sus rutas en bicicleta? ¿Qué aventuras tendrá? ¿Le gustará tanto la bici como a nosotros? ¿La utilizará por placer, cómo ocio o en el trabajo? ¿Será prudente o temeraria? ¿Le gustará la velocidad o irá tranquila? ¿Qué será lo que más le gusté de andar en bici? … Muchas preguntas aún sin respuesta pero que algún día la tendrán.
Hoy sí que es un relato para continuar.

Para Flor, Miren, Gotxone, Fede y Jesús Mari.

  
  

Relatos para CONTINUARLOS. 3º Así lo he visto hoy

Todos los días salían a pasear por la tarde a la misma hora. Nunca se hablaban por el camino de a penas una hora, siempre uno por delante y otro por detrás, en silencio. Ni siquiera se miraban ya. Era la rutina diaria de las siete quince. Estaban solos desde hace tres años cuando la madre los dejó después de una rápida enfermedad. La hermana no quería saber nada de ellos, por eso inició una nueva vida en una ciudades cercana.

Los dos vivían juntos, padre e hijo, pero apenas se soportaban. Cada uno era el reflejo claro del fracaso del otro.

Hoy había sido distinto porque por el camino se han encontrado una chica joven con aire desenfadado que ni siquiera los miró. Juan, el hijo desaliñado la miró y se percató de su ánimo decidido que le hizo recordar sus años de adolescente cuando todos los sueños parecía que se cumplirían al verano siguiente, pero la desidia los iba posponiendo. Incluso la carrera de biológicas que empezó fue un estrepitoso desastre.
Hoy sabían que se iniciaba su nueva vida, aunque desconocían el porqué.

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Relatos para CONTINUARLOS 2º. La Paloma y la fuente

Debo decir como declaración de principios que no me gustan las palomas. Reconozco que tienen mucha literatura a su favor, pero no me gustan las palomas, salvo aquellas que me producen tristeza porque están mutiladas. Quizás por esta razón, me sorprendió aún más lo que veía desde mi ventanal.
Todas las tardes, cuando se ponía el sol, captó mi atención una Paloma que se colocaba en la cúspide de la fuente y hacia unas ligeras abluciones, contemplaba la plaza detenidamente y emprendía de nuevo el vuelo.

No le hubiese dado mayor importancia si fuese la primera vez que lo veía, pero llevaba una semana enfermo en casa, y a esa hora que sube la fiebre, me ponía en el sillón y contemplaba la plaza. Así es como me percaté que todos los días, a la misma hora, y casi me atrevería a decir que en el mismo minuto, se acercaba a la fuente la Paloma.

Al cabo de una semana, me descubrí a mi mismo esperando que llegase la Paloma, que acudía puntual. Los días siguientes siempre llegaba a su cita con la fuente, y ahora conmigo.

Después de tres semanas, la enfermedad parecía que iba a ser larga, ya era una de las rutinas más importantes en mi vida, esperar la llegada de la Paloma. Así empecé a preguntarme porqué la Paloma acudía de esta manera puntual a su cita con la fuente, siempre a la misma hora. Qué hacia todos los días antes de llegar hasta aquí. Dónde dormía. Por qué llegaba siempre sola. Por qué esta fuente y no otra. Cuánto tiempo llevaba viniendo. Por qué …… 

Ahora la estoy contemplando, y me surgen las mismas preguntas con la pareja que se está besando junto al magnolio.

  

Relatos para CONTINUARLOS 1º. La princesa de un país muy lejano.

Érase una vez un país muy, pero que muy lejano, donde no llegaba el viento y las sombras tenían que anochecer. En aquel país vivía una princesa que siempre estaba contenta porque todos los suyos la querían y estaban pendientes de ella. Cantaba y reía con sus amigos y contagiaba su felicidad por doquier. Había un equilibrio armonioso en todos los rincones. 
Pero no siempre fue así.

Ella había nacido aún más lejos de este lejano país, casi se podría decir que nació más cerca por poniente que por levante. En cualquier caso, su madre la llevó a nacer allí porque tenía temor de lo que le podrían hacer a su hija unos seres que le habían lanzado una maldición de sangre. Por esta razón, su madre se fue del reino en busca de una mayor tranquilidad; se dirigió a sus orígenes, de donde ella procedía.

Después de unas largas jornadas consiguió llegar a su destino. Cuando llegó allí, muy pocos la recordaban porque se marchó muy joven. Algunos hablaban de ella como una leyenda por su proverbial belleza. Muy pocos la habían visto de niña o de joven; siempre estuvo muy protegida por su familia porque eran muy conscientes de su hermosura y temían por ella, por todo lo malo que le podría pasar.

Se encaminó a su casa que llevaba muchos años cerrada, aunque unos guardeses se encargaban de que estuviese siempre disponible “por sí acaso”. La reina llegó sin séquito, tan sólo acompañada por su fiel Jorah que velaba por sus quehaceres y por sus sueños. Ella estaba en el séptimo mes de embarazo y cada vez tenía más dificultades para moverse, así que nada más llegar, se recostó bajo el viejo castaño y se quedó dormida.

……

(Hace un mes en España)

Tan sólo un mes

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Hace un mes que está con nosotros. Ni ella ni nosotros somos realmente conscientes de todos los cambios que se han producido en nuestras vidas, ¡qué son muchos! Desde el primer día ha sido un cúmulo de emociones íntimas y bastante difíciles de describir. Una gran cantidad de descubrimientos que difícilmente se volverán a producir; seguro que encontrará/encontraremos nuevas cosas o personas, pero la intensidad de estos días, sobre todo al principio, es prácticamente irrepetible. Cómo no hablar do todas esas primeras veces en casi todo; recuerdo especialmente la primera cena con nosotros en Vladivostok, una simple tortilla que le supo a gloria y la degustó con pasión; la primera vez que descubrió los comercios, tanto los grandes alamacenes como las pequeñas tiendecitas de Moscú; sus primeros viajes en todos los medios de transporte, desde el avión hasta el coche o el metro; el descubrimiento de todos esos sabores diferentes, nuevos y distintos; resulta una delicia sobre todo cómo huele todo antes de probarlo, me maravilla esa utilización del olfato que ahora casi tenemos olvidada en nuestra cotidianeidad; esa inmersión lingüística desde su poder para comunicarse hasta el descubrir otro idioma completamente distinto, con una grafía distinta, aunque en esto todavía nos queda muchísimo camino por recorrer aquí. La emoción que expresa con el agua, tanto en los baños por la noche o en la piscina y el mar, ¡es un disfrute en cada segundo! Y un sinfín de cosas que supone este mes que ya será imborrable para nosotros en todos los sentidos. Son muchos pequeños detalles en todos los sentidos todos los días y a todas las horas que nos hace ver cómo se está empoderando a cada segundo. Y sobre todo estamos muy satisfechos porque la vemos como una niña feliz ¡muy feliz! Muchas sorpresas nos deparará la vida, pero lo vivido, vivido está como esperiencia única. Todavía el camino será muy largo, como el poema de Kavafis, y deberemos lidiar con muchos recovecos que nos encontraremos en la vida.

Patamusta.

A perfect day

Un día perfecto en todos los sentidos para disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que nos depara la vida. Hoy la vida con los míos ha sido muy hermosa y sólo ha hecho que regalarme cosas bonitas ¡gracias a la vida! Y ocurren también cosas hermosas en mi ciudad que hasta hace bien poco eran impensables.

¡Gracias a la vida y a las personitas que hacen que ocuran cosas tan maravillosas!

Además, y no es un asunto menor, van a resucitar a Corto Maltés. 

  

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